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lunes, 27 de enero de 2014

Teléfono descompuesto II

Los kirchneristas apelan a las teorías conspirativas cuando en realidad vienen de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más



Con cara desencajada, Kicillof tomó el micrófono el viernes pasado por la mañana y dijo, casi con furia: “los mismos que nos dijeron durante diez años que un dólar valía un peso, son los que ahora nos quieren convencer que ahora vale trece”. Una vez más los kirchneristas apelando a las teorías conspirativas cuando en realidad venían de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más.

En pocos días se fueron y vinieron con el tema de si se prorrogaba el blanqueo. Después, se produjo la gran interna del gabinete para ver si se importaban tomates o no se importaban. Antes se desautorizaron entre ellos por el impuesto a los bienes personales. Y como frutilla del postre, solo unos días antes de anunciar que se iba a permitir a la gente comprar dólares para ahorrar o atesorar habían establecido un máximo de U$S 25 por año para las compras por internet.

Aunque a Kicillof no le guste, la realidad es que el precio del dólar no depende únicamente de las variables económicas. La credibilidad que tenga un gobierno, la confianza que genere, también influyen en la cotización de la divisa. Si un gobierno prohíbe comprar más de U$S 25 por año por internet, el mensaje que está mandando es que le queda muy poca pólvora en la santabárbara para aguantar una corrida contra el peso.

Medida tras medida el mismo gobierno fue generando desconfianza en la gente sobre la marcha de la economía y, sobre todo, en el peso. La gente advierte como se derriten los pesos y los inventos del INDEC sobre el IPC ya ni son considerados por la gente, salvo para hacer chistes al respecto.

Desde el primer día de gestión de Néstor Kirchner, se advirtió que esto terminaba mal. Duró mucho porque tuvieron la suerte de la soja y, además, se consumieron todo el stock de capital acumulado (rutas, sistema energético, stock ganadero, etc.) y terminaron de destrozar el patrimonio del BCRA.

¿Por qué se advertía que terminaba mal? Porque además de desatar venganzas y persecuciones, era claro que subordinaban toda la política económica en la búsqueda de poder hegemónico. Crear una borrachera de consumo para, mientras tanto, avasallar todas las instituciones funcionó. Emborracharon a la gente con el consumo de celulares, televisores, electrodomésticos, etc. y mientras tanto nos robaban la república, lo cual implica quedarse sin estado de derecho. Todos sometidos al capricho del mandamás de turno, el sistema ideal para que huyan los capitales.

El problema se presenta ahora que ya no tienen cómo seguir pagando emborrachando a la gente con más consumo. Ahora viene el dólar de cabeza después de la fiesta de la noche anterior.

La estampida del dólar no es otra cosa que la fiebre que refleja la infección. ¿Cuál es la infección? Un gasto público disparado al infinito que hay que financiarlo con emisión monetaria porque ni la salvaje presión tributaria alcanza para cubrir los gastos.

Esa emisión monetaria es la que genera la inflación y hace que la gente huya del peso buscando refugio, entre otras cosas, en el dólar.

Ahora bien, a pesar que CFK negó infinidad de veces que hubiese un cepo, el Jefe de Gabinete y el ministro de Economía anunciaron, a las apuradas y sin muchas precisiones, que la gente podrá volver a comprar dólares para ahorrar o atesorar.

Si uno sigue la evolución de los acontecimientos, puede ver que, casi sorpresivamente Kicillof viajó a París. Volvió con las manos vacías el martes 21 y el miércoles 22 se desataron los demonios en el mercado de cambios. Casi recordando el famoso 6 de febrero de 1989, cuando el BCRA dejó de vender dólares y luego vino la hiperinflación, el miércoles 22 el Central se rindió y dejó subir el dólar oficial, lo cual continuó el jueves y el viernes se frenó por el anuncio mencionado.

Sobre lo que anunciaron caben algunas posibilidades:

a) que el gobierno, perdido por perdido, esté cantando falta envido con 4. Con esto quiero decir que quieren ver si el mercado arruga, piensa que el Central tiene una tonelada de dólares para vender y baja el precio. Si a jugada la sale mal se abren dos posibilidades más, b) la AFIP no autoriza ninguna compra de dólares o compras mínimas o c) las autoriza y la gente le vacía las reservas que tiene el Central a precio de liquidación.

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En el medio pueden intentar armar una bicicleta financiera. Esto es, subir la tasa de interés lo suficiente como para tentar a la gente a vender sus dólares y colocarse a tasa en pesos, con la expectativa que la tasa de interés le ganará al dólar. Así la gente devengaría una ganancia en dólares importante y el tipo de cambio se mantendría tranquilo durante un tiempo. Esto ya se hizo en varias oportunidades, particularmente con el plan primavera en 1988 y terminó muy mal. ¿Por qué?

Porque no existe el inversor que devengue indefinidamente una ganancia, sobre todo en el mercado financiero. Llegado un momento, el inversor se retira del juego, busca sus pesos y compra dólares nuevamente. Lo que se llama realizar la ganancia. El problema es que cuando el inversor retira los pesos del banco, lo hace por el capital invertido más los intereses ganados, lo cual genera una fenomenal presión sobre el mercado de cambios.

Por ejemplo, supongamos que alguien vende sus dólares y deposita $ 100.000 a una tasa de interés anual del 30%. Si al año decide realizar su ganancia no compra dólares solo por el equivalente a $ 100.000, sino que compra por $ 100.000 más los intereses devengados, en este ejemplo, por $ 30.000. La demanda de dólares ahora no será por $ 100.000 sino que será por $ 130.000. Ahí estalla el mercado.

Por ahora, lejos de anunciar que elimina el cepo, lo que anunció el gobierno es que lo flexibiliza. Habrá que ver cuánto lo flexibiliza en la práctica y cómo le va. Mi impresión es que a $ 8 le compran todo.

Si el gobierno canta falta envido con 4 y luego se va al mazo, entonces el blue podemos ir a buscarlo a júpiter.

Es más, mientras no pongan orden fiscal, la infección que es la que genera la fiebre inflacionaria y la corrida contra el dólar no se va a curar. Así que esto tiene muchas facetas para ver qué hacen.

Última pregunta. ¿Con $ 8 por dólar lograron un tipo de cambio de equilibrio que les permita flexibilizar el cepo, como dijo Capitanich? En mi opinión, con el lío que tienen en los precios relativos y el desborde fiscal lejos están de haber alcanzado el nivel de convergencia, como lo denominó Capitanich y mucho más lejos cuando se a un “equipo” económico que lo único que sabe hacer es goles en contra.

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Llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas. Nota publicada en La Nación

Cuando uno mira la evolución mensual del tipo de cambio real de los últimos 40 años, se encuentra con que hubo tres momentos en que el tipo de cambio real estuvo en un piso. En enero de 1981, al final de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, durante la convertibilidad y ahora. Para ser más preciso, a pesos de diciembre de 2013, el tipo de cambio real del último mes del año pasado estaba solo 37 centavos por encima de enero de 1981, último mes de la tablita cambiaria.

Los datos sirven, solo para tener una idea del nivel de caída del tipo de cambio real durante el kirchnerismo. Usaron el dólar, como en tantas otras oportunidades, como ancla contra la inflación, obviamente sin demasiado éxito porque el tipo de cambio real cayó por efecto de la inflación.

Al establecer el cepo, es como si se hubiesen metido en otro corralito. Entrar es fácil, salir es imposible sin un estallido. Lo que lograron con el cepo es que nadie traiga un dólar a la Argentina y las únicas divisas que ingresan son las correspondientes a las exportaciones, las que a su están cada vez más jaqueadas por la caída del tipo de cambio real.

Cuando uno ve que durante el año pasado el BCRA emitió U$S 90.000 millones para financiar al tesoro, puede advertir que el problema inflacionario está ligado a un problema fiscal el cual, a su vez, está relacionado con la fenomenal expansión del gasto público. De lo anterior se desprende que el problema del tipo de cambio real tiene que ver con la política fiscal.

En un viaje relámpago, el ministro Kicillof pasó por París y, todo parece indicar, volvió con las manos vacías. Hago esta observación porque es llamativo que justamente al otro día de su regreso, el Central hizo subir fuertemente el tipo de cambio oficial y continuó en la jornada de ayer. El dato es sugerente porque el mercado siempre ajusta por precio o por cantidad. Puesto en otras palabras, todo indicaría que el Central ya no tiene tanta pólvora en la santabárbara para dominar el tipo de cambio oficial, por lo tanto lo deja subir porque no tiene suficientes reservas para dominar el mercado. La pérdida diaria de reservas son un claro ejemplo al respecto.

El problema que ahora tiene el gobierno es que no ha fijado una clara política cambiaria, por lo tanto, quien tiene que exportar espera a que el dólar oficial siga subiendo, y quienes tienen que importar se apuran a ingresar sus mercaderías para pagar con un dólar más barato. De lo anterior se desprende que es muy probable que el saldo de balance comercial continúe achicándose.

Algunos sugieren subir la tasa de interés para que la gente no vaya al dólar, sin embargo esta medida me parece peligrosa y ya lo hemos visto en otras oportunidades. La idea es subir la tasa de interés para que la gente venda dólares y se coloque a tasa con el objetivo que la tasa de interés le gane al dólar. El riesgo es el siguiente, como no existe el inversor que devengue indefinidamente utilidades, en algún momento las realiza y eso significa que vuelve a comprar los dólares por el capital invertido más los intereses devengados. En ese momento el sistema hace explosión cambiaria porque la demanda de divisas está potenciada por la ganancia de la tasa de interés. Recordar el plan primavera.

Pero el problema de fondo es mucho más profundo que el del déficit fiscal y la emisión monetaria. El problema central es que el gobierno ha perdido toda credibilidad. Es más, se ha encargado de asustar a la gente aumentando las restricciones a la compra de divisas como fue el tema de las compras por internet. El mensaje ha sido muy claro: tenemos que poner más cepo porque no tenemos dólares. Eso y decirle a la gente que salga corriendo a comprar divisas es lo mismo. Puesto en otras palabras, no solo el contexto macro lleva a una dinámica de suba del tipo de cambio, sino que, además, el gobierno toma medidas y hace declaraciones que espantan más a la gente.

Por eso, es en vano hablar de medidas posibles para frenar esta corrida cambiaria y salto devaluatorio si no se entiende el serio problema que hay con el contexto institucional. Sin respeto por los derechos de propiedad, con arbitrariedad en las reglas de juego e incertidumbre permanente sobre qué medida va a adoptar mañana el gobierno, es imposible resolver la desconfianza en el peso.

Lo que tenemos es un gobierno que emite una moneda que la gente no quiere porque se derrite como barra de hielo en esta ola de calor. La gente huye del peso y las opciones que tiene no son muchas, salvo el dólar. Por eso, mientras no se resuelva el problema fiscal y monetario y no tengamos un contexto institucional que genere confianza, el blue seguirá subiendo.

¿Y qué pasará con el tipo de cambio oficial? Habrá que ver qué decide el gobierno. Por ahora viene corriendo de atrás a la inflación por más que haya devaluado un 28% en los últimos 30 días. Todavía le falta un largo camino por recorrer para encontrar algún punto de equilibrio consistente con esta política populista.

Lo que sí podemos afirmar es que el dólar oficial dejó de ser el ancla que usaba el gobierno para tratar de frenar la inflación. ¿Qué ancla le queda ahora? Los salarios. Ajustarlos por debajo de la inflación. Lo dicho en infinidad de veces: se acabó la fiesta de consumo y llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas.

Nota publicada en http://www.lanacion.com.ar/

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http://economiaparatodos.net/autor/roberto-cachanosky/
http://economiaparatodos.net/cepo-cantan-falta-envido-con-4/
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http://economiaparatodos.net/un-discurso-y-un-mensaje-no-me-importa-nada-de-uds/

domingo, 1 de diciembre de 2013

Por qué fue una década perdida

Argentina se comportó como el sobrino tarambana que hereda a una tía rica y dilapida la fortuna en viajes, fiestas y otras excentricidades, en vez de invertir en alguna actividad que le genere ingresos futuros

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Si bien el relato oficial insiste con la década ganada, la realidad es que fue una década perdida porque en vez de haber estado sumergidos en una fiesta de consumo artificial, podríamos haber crecido en base a inversiones, más puestos de trabajo, mejores salarios, más exportaciones y un consumo creciente en forma sustentable.

En estos 10 años, Argentina se comportó como el sobrino tarambana que hereda a una tía rica y dilapida la fortuna en viajes, fiestas y otras excentricidades, en vez de invertir en alguna actividad que le genere ingresos futuros. Obviamente, esto último implicaría trabajar.

El problema para el sobrino tarambana es que cuando se le acaba la plata de la herencia, entra en bancarrota y tiene que reducir el consumo. Se encuentra con la cruda realidad que desaprovechó la herencia para disfrutar de la fiesta artificial presente sin pensar en su futuro. Esta es la disyuntiva que hoy tiene la economía argentina. Reconocer que se acabó la herencia de la tía rica y hay que ponerse a trabajar.

Distinta sería la situación actual si aprovechando los buenos precios internacionales de los productos de exportación, las bajas tasas de interés en el mundo y el crecimiento mundial se hubiese aprovechado para atraer inversiones competitivas. Hoy no estaríamos frente al dilema de ver quién asume el costo político de decirle a la gente la verdad: desperdiciamos la oportunidad y el consumo caerá porque no hay forma de financiar este consumo artificial. ¿Quién se anima a decirle a la gente que el consumo artificial de todos estos años fue una joda para Tinelli?

Al momento de redactar esta nota las concesionarias de autos, ante el aumento de los impuestos, advierten sobre caída en las ventas, cierre de concesionarias y despidos de personal. La fuerte venta de autos fue fruto de dos factores: a) un dólar barato y b) compra de autos como refugio de valor frente a un peso que se deprecia día a día. El aumento de la venta de autos no estuvo basado en incrementos de los ingresos reales de la población en forma genuina, sino en distorsiones del mercado. Para las concesionarias hubiese sido mejor tener ventas crecientes de autos, aunque sea a un menor ritmo, pero en forma sólida, en vez de este veranito que tuvieron fruto de las distorsiones de la economía.

La distorsión de precios relativos se dio en las tarifas de los servicios públicos, en el sector ganadero, trigo, economías regionales, etc. Unos sectores salieron beneficiados y otros perjudicados de esta fiesta artificial de consumo.

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¿Qué ocurre con las inmobiliarias? En los primeros años de la década perdida vendían propiedades como refugio de valor. Una vez puesto el cepo por la fuga de divisas, a raíz del retraso del tipo de cambio real, se encontraron con una larga noche de caída en la actividad. A las concesionarias de autos tal vez les espere un futuro parecido al de las inmobiliarias. Nada que se construye sobre arenas movedizas puede sobrevivir.

Ahora bien, ¿tiene que sufrir la población para salir de esta borrachera consumista que aportaba votos pero hipotecaba el futuro? ¿Por qué voy a mentir? La gente se encontrará con la realidad que podrá consumir menos. Sin embargo, si se estableciera un plan económico consistente respaldado por un contexto institucional, el costo de la transición sería menor.

Lo inevitable es corregir los precios relativos que tendrán un costo en términos de consumo. Ese es el problema social y político más complicado que tiene que afrontar el este gobierno o el que le siga.
¿Cómo generar un escenario de optimismo hacia el futuro? Cambiando la fórmula económica. Para consumir, primero hay que producir y para producir primero hay que invertir.

No digo que la economía no tiene que producir para consumir. En última instancia, el fin último de todo proceso economico es el consumo. Lo que ocurre es que para poder acceder a niveles mayores de consumo primero hay que aumentar la productividad, y eso se logra con inversiones, sean estas para destinar a producir bienes de consumo interno o bien a la exportación.

Lo que estoy diciendo es que hay que generar una gran reasignación de los recursos productivos (capital y trabajo). Primero hay que conseguir que los capitales estén dispuestos a volver a la Argentina a hundirse en inversiones competitivas. Se me ocurre que los primeros sectores que podrían captar esas inversiones pueden ser todos los que están ligados a la infraestructura destruida en todos estos años: energía, transporte, rutas, puertos y sectores ligados a las exportaciones. Además, con un tipo de cambio real más alto, el turismo receptivo volvería a necesitar puestos de trabajo. Eliminando el cepo seguramente además se reactivaría el mercado inmobiliaria buscando nuevos precios para el metro cuadrado construido.

Esos puestos de trabajo nuevos permitirían sostener el consumo hasta tanto la economía vaya adquiriendo más productividad. Crezcan los salarios y aumente el consumo.

Donde veo el mayor problema es en la legión de empleados públicos, en todos los niveles de gobierno, que han sido tomados en los últimos tiempos y no hacen nada productivo. Solo consumen lo que producen los que trabajan en serio y deben soportar una carga tributaria asfixiante.

Pero, para que las inversiones vengan y lograr ese cambio en la asignación de recursos se requiere seguridad jurídica. Algo que solo puede brindar la dirigencia política.

Por otro lado hay que ser competitivos en materia impositiva. Con esta carga tributaria es inviable lograr inversiones en cantidad suficiente para recuperar puestos de trabajo en el sector privado. Pero ahí llegamos a la madre de todas las batallas. Bajar el gasto público es condición necesaria para disminuir la presión impositiva y la tasa de inflación. No alcanza con bajar el gasto eliminando los subsidios a las tarifas de los servicios públicos. Hay una masa salarial inmensa en el sector público que no genera riqueza. Que políticamente quieran o no adoptarse estas medidas es otro tema. Pero no volcarse por estas mínimas reglas de juego es tener recurrentes crisis económicas como las que venimos teniendo.

En definitiva, el problema de Argentina es el dilema de Robison Crusoe en la isla. Tiene que optar entre seguir consumiendo los cuatro cocos diarios o disminuir su consumo a 3, ahorrar 1 para consumirlo mientras construye una escalera para poder bajar 8 cocos en menos tiempo de trabajo que trepándose al cocotero para bajar 4 en más tiempo. Con más cocos a su disposición por aumento en la productividad de la economía tendrá más ahorro de comida (contrapartida de crédito) que le liberará tiempo para construirse una mejor cabaña o una red para pescar más peces en menos tiempo. Tiene que elegir. O vive en la pobreza eternamente o sacrifica consumo presente por más consumo futuro, incluso intercambiando cocos y peces por otros bienes de las islas vecinas. Lo relevante para Crusoe no es estar ocupado, sino la cantidad de bienes y servicios a los que puede acceder con su dinero o bien con el tiempo que trabaja. Si a la misma cantidad de horas de trabajo puede acceder a más bienes y servicios es porque tiene bienes de capital que le permitieron acceder a una mayor productividad. Eso es lo que determinará su nivel de vida gracias a las inversiones que haga.

En síntesis, la fiesta de consumo artificial de la década perdida habrá que pagarla.  La pregunta es si nos seguiremos comportando como el sobrino tarambana que se patina la herencia de su tía rica o empezamos a comportarnos como seres racionales, previsores y trabajadores.

Nadie pide no consumir. Solo se pide seguir el orden adecuado para que la gente no caiga, permanentemente, en estas crisis económicas en que se ilusiona con un nivel de vida que es ficticio para luego desilusionarse y descubrir que de una día para otro es más pobre.

La sana política económica en un marco de seguridad jurídica depende de la dirigencia política. Y la dirigencia política seria depende del voto de la gente. Si sigue votando populismo, solo tendrá más pobreza. Si vota seriedad tendrá prosperidad.

Y hablando de Década ganada,  ¿ Fue para alguien entre la gente honrada?  Si, para Messi en España.

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viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Qué aprendimos de nuestras crisis económicas?

Por 

Jueves 7 de Noviembre de 2013 

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Celestino Rodrigo, ministro de Economía de Isabel Perón durante 50 días, pasó a la historia por el famoso rodrigazo que fue un aumento de tarifas de servicios públicos, tipo de cambio y salarios que intentó, a mi juicio en forma poco prolija, corregir el problema que había heredado de la inflación cero de Gelbard y que Alfredo Gómez Morales, su antecesor en el cargo, no se animó a encarar.

En efecto, a principios de 1973, con Cámpora transitoriamente en el poder, Gelbard implementó una política económica que supuestamente era de inflación cero, basada en controles de precios, salarios, tipo de cambio y tarifas de los servicios públicos, en ese momento prestados fundamentalmente por empresas estatales que, obviamente, tenían pérdidas.



Como ocurre con todos los planes basados en el control directo o indirecto de la estructura de precios relativos, control que intenta disimular por un tiempo las ineficiencias del sistema productivo y los desequilibrios del sector público, en algún momento son insostenibles y alguien tiene que asumir el costo de hacerse cargo de destapar la olla. En 1975 ese costo lo pagó Celestino Rodrigo.

Si bien hay diferencias económicas y políticas con aquellos años, hoy estamos en la etapa intermedia entre lo que en su momento hizo Gelbard y el costo que posteriormente asumió Celestino Rodrigo.

 Ejemplo, montados sobre una inflación que en el primer bimestre de este año se proyecta al 35% anual, hay un stock de subsidios que gatillan el aumento del gasto público. Por ejemplo, en 2006 los subsidios al sector energético fueron de $ 4.032 millones y en 2009 llegaron a $ 15.944 millones. El sector transporte, que en 2006 tenía subsidios por $ 1.876 millones, recibió en 2009 $ 11.584 millones. El total de subsidios y préstamos del sector público al sector privado pasó de $ 8.800 millones en 2006 a $ 33.300 millones el año pasado.

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La pregunta es: ¿se animará el gobierno a desmantelar este monstruo antes de 2015? Obviamente que la respuesta se acerca más al no que al sí. Es más, desmantelar este esquema implica subir fuertemente las tarifas de los servicios públicos (boleto de colectivo, tren, subte, energía eléctrica, gas, etc.) en el medio de una inflación que apunta al 35% anual. Sabemos que los Kirchner suelen redoblar la apuesta, pero también sabemos que cuando los problemas se ponen feos suelen refugiarse en El Calafate.

La segunda pregunta es: ¿qué diferencia hay entre este esquema de aumentar el gasto público para cubrir las pérdidas de las empresas con subsidios y el financiamiento que, en otros años, le daba el tesoro a las empresas públicas con tarifas retrasadas? Respuesta: ninguna.

Obviamente que no es ésta la única causa de aumento del gasto público, pero como muestra del lío que ha hecho el gobierno basta con este simple ejemplo.

Si el gobierno va a tratar de esquivarle el bulto al tema de las tarifas de los servicios públicos, también es muy probable que termine sacrificando el llamado tipo de cambio competitivo dejando que la inflación termine de comerse la devaluación de 2002. En rigor ya se la comió. Y aclaro que no estoy de acuerdo con una política de peso depreciado ni apreciado, pero para el gobierno el peso depreciado era el centro de su “modelo de crecimiento con inclusión social”.

¿Qué ocurrirá entonces? Que las empresas tendrán las ineficiencias propias del sistema tributario, la legislación laboral, el gasto público, etc. y no serán “compensadas” con un dólar caro. Al mismo tiempo, Moyano ya ha dicho que no puede negarse la inflación, con lo cual los aumentos de salarios comienzan en un piso del 25% y llegan a un techo del 40% dependiendo de los sectores. Como además el costo del capital es alto en Argentina y el arreglo de la deuda no solucionará el problema del costo del capital porque hay demasiada inseguridad jurídica para invertir en el país, el modelo ajusta por precio o cantidad en el mercado laboral. Esto quiere decir que si los aumentos de salarios se disparan demasiado, el modelo ajusta por cantidad de gente ocupada. Si aumentan por debajo de la tasa de inflación, el modelo ajusta por caída del ingreso real, menor consumo interno y caída en la actividad.

¿Entonces? Lo más probable es que el gobierno use la expansión monetaria como mecanismo de sostener la ocupación convalidando aumentos de precios y salarios y, de paso, sostener un gasto público infinanciable. Entramos así en la típica carrera de salarios y precios, quedando postergado el tema tarifas y tipo de cambio para el momento del rodrigazo final, si es que este esquema aguanta hasta el 2011.

Por más que Boudou y Randazzo se gasten la garganta diciendo que no hay inflación, ellos saben que la suba de precios ya está fuera de control, a pesar de los métodos tipo KGB de Moreno. 

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Sabemos que la inflación se acelera. También sabemos que el gobierno usará al Central como fuente de financiamiento vía emisión monetaria. Y además sabemos que la oposición quiere que los Kirchner se hagan cargo de la fiesta que armaron y que los Kirchner no quieren pagar la fiesta.

En el medio está la gente que huye del peso como si fuera la peste porque sabe que cada día que pasa puede comprar menos bienes y servicios con la misma cantidad de pesos.

Estamos en el medio del trayecto entre la inflación cero de Gelbard y el rodrigazo. El argumento de que son los empresarios y los comerciantes los que aumentan irresponsablemente los precios ya lo conocemos de memoria. Es la típica jugada de sacarse de encima la responsabilidad que tiene el gobierno de haber incentivado la inflación para hacer un populismo tradicional y muy poco imaginativo con relación a las políticas populistas del pasado. Es típico que a la hora de tener que pagar los costos del populismo, el gobierno busque responsables fuera de su esfera, lo que no quiere decir que el problema sea resuelto inventando culpables fuera del BCRA.

En definitiva, en los próximos meses veremos como el gobierno sigue redoblando la apuesta en materia de acelerar la inflación y negarla. Pero también sabemos cómo es el final de esta película, por más que el gobierno siga diciendo que estamos con inflación cero como en los años de Gelbard.




“Carcel del Pueblo: Jacobo Tirmerman” (Articulo publicado el 21 de junio de 1973)
“El Banco de los Graiver” (Articulo publicado el 28 de junio de 1973)
“El Caso Gelbard” (Articulo publicado el 20 de octubre de 1973)

Cámpora carecía de un esquema político propio. Su equipo se reducía a su hijo, Héctor; al íntimo amigo de su hijo, Esteban "Bebe" Righi, y a su sobrino, Mario Cámpora, que tuvo una destacada carrera diplomática. Próximo a este grupo estaba el nacionalista católico Juan Manuel Abal Medina, de estrecha relación con la UOM, que había sido designado, también en 1971, secretario general del Movimiento. Otro allegado a Cámpora, peronista histórico como él, fue Raúl Garré. De un modo más o menos directo, ese haz de colaboradores fue reciclado por el kirchnerismo. Righi, actual procurador general de la Nación, y Mario Cámpora integraron aquel Grupo Calafate fundado por Kirchner en 1999. Abal, además de ser padre de su homónimo, el vicejefe de Gabinete, es un interlocutor frecuente de la Presidenta. Y Garré era el padre de Nilda Garré, la actual ministra de Seguridad que, en 1973, fue electa diputada nacional (separada de Roberto Copello, se unió después a Abal Medina).

Salvo en el caso de Righi, que ocupó el Ministerio del Interior, el gabinete de Cámpora estaba dominado por Perón, con dos figuras principales: José López Rega en Bienestar Social, y José Ber Gelbard en Economía.

La relación entre Cámpora y Perón quedó fisurada desde la asunción del nuevo gobierno. Ese día, el penal de Devoto fue tomado por los presos, muchos de ellos condenados por secuestros y atentados políticos, que impusieron una inmediata liberación. El Congreso la convalidó con una apresurada ley de amnistía. La política exterior también adoptó un giro hacia la izquierda de modulaciones antiimperialistas, muy acordes con la época, pero desagradables para Perón: en la reunión interamericana de Lima, entre junio y julio de 1973, la delegación argentina propuso la incorporación de Cuba a la OEA y la expulsión de Estados Unidos. Felipe Solá, actual candidato a la presidencia, estuvo entre los que elaboraron esa posición, que defendió el embajador Jorge Vázquez.

Perón colmó su desdén hacia Cámpora cuando, de regreso definitivo del exilio, debió aterrizar en Morón debido a que, en Ezeiza, las facciones de la izquierda y la derecha peronista habían desatado una matanza. Sobre la violencia de aquel 20 de junio de 1973 sigue abierto un debate histórico en el que todas las explicaciones son conspirativas. Lo cierto es que, a los pocos días de llegar, Perón comenzó a organizar la salida de Cámpora y su propia postulación para reemplazarlo. Hay dos libros imprescindibles para conocer la caída en desgracia de Cámpora y el enfrentamiento de Perón con las organizaciones de izquierda: Medio siglo de política y diplomacia , de Benito Llambí, y El escarmiento , de Juan Bautista Yofre. También sobran los testimonios orales para ilustrar el desprecio de Perón. Los médicos recordaban que, ya muy enfermo, el General sometía al presidente Cámpora a largas amansadoras, mientras seguía disfrutando en la TV su programa favorito: Tatín. Como se ve, el de Daniel Scioli no es el único caso, ni el más severo, que documenta cómo la cultura peronista permite que el ejercicio de la jefatura incluya malos tratos.

El 13 de julio, Cámpora renuncia para dejar la presidencia en manos de Raúl Lastiri, yerno de López Rega, que llama a elecciones. El 23 de septiembre de 1973, por el 62% de los votos, Perón es elegido presidente, secundado por su esposa Isabel. Dos días después, los Montoneros asesinan a José Ignacio Rucci, su hombre en la CGT.

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Perón se empecinó todavía más en poner orden. En algunas cartas habla, refiriéndose a los guerrilleros, de "exterminar a los pocos psicópatas que quedan". El 1º de Mayo de 1974 expulsó a los montoneros de la Plaza de Mayo. La persecución de los grupos insurgentes llevó a la creación de una fuerza parapolicial, la Alianza Anticomunista Argentina (AAA), que, en manos de López Rega, prefiguró a los grupos de tareas de la represión ilegal de la dictadura posterior a 1976.

Cámpora languideció como embajador en México. Se despidió en Ezeiza pronosticando un triunfo del socialismo. El 29 de junio de 1974 debió presentar la renuncia. Perón se la aceptó, sin siquiera agradecerle los servicios prestados. Cuando se produjo el golpe del 76, Cámpora se asiló en la embajada de México, país en el que se refugió tres años más tarde, y donde murió de cáncer, en 1980. Terminó sus días mientras gestionaba un viaje a Washington para denunciar las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno militar. Las relaciones con los antiguos montoneros se rompieron de mala manera en el compartido ostracismo mexicano.

El rol histórico de Cámpora está hoy bastante claro. Su extraordinario sometimiento a Perón lo había convertido en el candidato ideal para encabezar un gobierno vicario. Pero esa misma condición le impidió sofocar un vendaval caótico y violento como el que ensangrentaba a la Argentina en 1973. Las dificultades de ese intento no podían ser más evidentes: un mes después de la asunción de Cámpora, Augusto Pinochet pasaba sobre el cadáver de Allende y tomaba el poder en Chile. Concebido en Madrid como marioneta de Perón, Cámpora terminó siendo el títere de un proceso que se tragó al mismo Perón y, más tarde, al sistema democrático.

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http://economiaparatodos.net/que-aprendimos-de-nuestras-crisis-economicas/
http://elmuseovirtualdelcuped.blogspot.com.ar/2010/05/celestino-rodrigo-en-el-cuped.html
http://www.ruinasdigitales.com/blog/que-decia-militancia-peronista-de-david-graiver-en-1973/
http://www.diasdehistoria.com.ar/content/el-11-de-marzo-de-1973
http://profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com.ar/2010/07/13-de-julio-de-1973-el-presidente.html

lunes, 29 de julio de 2013

Quemarse

Más allá de la arbitrariedad del cepo cambiario, el tema es si no fue peor el remedio que la enfermedad. Es decir, si por esquivar la moto, el gobierno no chocó contra el camión

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Durante el período kirchnerista-cristinista se fugaron del país casi U$S 91.000 millones. La mayor fuga se produjo a partir del 2007 y se aceleró en los años posteriores hasta que se impuso el cepo cambiario justo luego de las elecciones del 2011.

Más allá de la arbitrariedad del cepo cambiario, el tema es si no fue peor el remedio que la enfermedad. Es decir, si por esquivar la moto, el gobierno no chocó contra el camión.

La respuesta directa es muy sencilla. Esos capitales se fugaban por falta de confianza en la seguridad jurídica del país. Las arbitrariedades y abusos contra la propiedad privada y la feroz carga impositiva generaron esa fuga masiva de ahorro que, de haber habido seguridad jurídica, hoy estarían financiando el crecimiento de la economía argentina.

Pero si antes del cepo los capitales se fugaban por los motivos apuntados, con el cepo esos motivos se acentúan, particularmente la falta de respeto a los derechos de propiedad.

Tan así es la falta de confianza en el gobierno, que al 19 de julio, última información disponible al momento de escribir esta nota, el BCRA informa que el stock de CEDIN es de $ 24 millones, unos U$S 4 millones al tipo de cambio oficial y cerca de U$S 3 millones al tipo de cambio verdadero.

Ni siquiera con un blanqueo tan “generoso” el gobierno ha logrado atraer capitales para compensar la sangría de reservas que tiene por diferentes razones. Es más, ni siquiera lograron detener la sangría de reservas. Desde que pusieron el cepo cambiario el Central perdió U$S 10.000 millones, a pesar de las restricciones a las importaciones, la prohibición de girar utilidades y dividendos, el recargo por compras en el exterior con tarjetas de crédito y, obviamente, la prohibición que le impusieron a la gente de comprar dólares. Toda esta batería de medidas no consiguió evitar la caída de reservas, pero sí consiguió que la gente huya del peso más aceleradamente y se refugiara en el blue, generando un brecha cambiaria que no es mayor al 50% actual por las medidas tipo policiales que aplica Moreno, caso contrario ya estaría en el 100% cómodamente la brecha entre el dólar oficial y el blue.



¿Qué fue el cepo cambiario? Una medida represiva e inconstitucional que pretendió actuar como parche a un problema mucho más profundo: la desconfianza que hay en el gobierno.

Como de costumbre, en economía hay que analizar lo que se ve y lo que no se ve. Lo que se ve es que bajaron los giros al exterior por utilidades y dividendos y por fuga de capitales, pero lo que no se ve es la frutilla del postre a la inseguridad jurídica derivada del cepo. No entra un dólar ni por casualidad salvo los que provienen de las exportaciones. Pero ojo que con una brecha cambiaria tan alta, no se ve la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones. Dicho en otras palabras, no se ven los dólares que dejan de entrar por exportaciones debido a la subfacturación de exportaciones ni los dólares de más que se van por la sobrefacturación de importaciones.

Lo curioso de este modelo de vivir con lo nuestro. Esta idea de sustituir importaciones, es que ni siquiera es sostenible con el cepo cambiario. Las exportaciones no alcanzan para pagar la deuda pública, la cancelación de créditos del sector privado y financiar las importaciones, particularmente las de combustibles. ¿Qué hace Moreno? Mete otro parche aplicando un torniquete a las importaciones que generan faltante de insumos para producir, afectando la actividad productiva, al tiempo que reduce la oferta de bienes de consumo en un contexto de creciente emisión monetaria. La combinación perfecta para acelerar la inflación.

Pero encima de todo este zafarrancho cambiario, ni siquiera resuelven el problema de tipo de cambio real. Desde que asumió Kirchner el dólar oficial subió el 94% y la inflación fue del 400%, es decir, como el dólar subió menos que los precios en pesos. Cuando uno divide los precios en pesos por el tipo de cambio, Argentina se volvió cara en dólares. ¿Cómo afecta esto a la economía argentina? El productor local tiene costos en dólares cada vez más altos lo cual lo deja fuera del mercado internacional para poder competir. Puede exportar cada vez  menos. El ejemplo más contundente de esta cruda realidad es la situación de las economías regionales.



Obviamente que las devaluaciones no resuelven los problemas de competitividad. Pero también es obvio que la ineficiencia que genera esta política económica por la asfixiante carga impositiva, la falta de infraestructura, prohibiciones y demás regulaciones, conducen inevitablemente a una devaluación.

El gobierno no va a dar marcha atrás en su política económica. Es más, aunque quisiera ya no es creíble para atraer inversiones, por lo tanto lo único que cabe esperar que es dejen tierra arrasada si, como es probable, no logran eternizarse en el poder.

Si en las elecciones de octubre tiene una derrota que le impida ir por la re reelección, doblarán la apuesta destruyendo el escaso stock de capital que queda para tratar de sostenerse hasta el 2015.
Sobre este último punto y otro más quiero dejar algo bien en claro. He escuchado varias veces que diferentes políticos y periodistas dicen que quieren que a la presidente le vaya bien. Me parece un verdadero dislate decir que uno quiere que le vaya bien a alguien que quiere imponer una dictadura. Una cosa es ser políticamente correcto y otra muy diferente es decir estupideces, porque realmente hay que ser estúpido para decir que quieren que le vaya bien a un proyecto dictatorial.

El segundo punto también se lo he escuchado a periodistas y políticos. Dicen: la presidente tiene que terminar su mandato en 2015. ¿Por qué si la Constitución prevé la destitución en el artículo 53? No necesariamente un presidente tiene que terminar su mandato si es responsable de algunas de las causales de juicio político. En otras palabras, la Constitución prevé que un presidente no termine su mandato y, como dice mi amigo José Benegas, la Constitución es destituyente porque estipula las causas de juicio político para destituir a un presidente.

Por otro lado, Alfonsín no terminó su mandato y De la Rúa tampoco. ¿Por qué debería haber una deferencia especial con una presidente de origen peronista? Si existen causales para su destitución la Constitución las establece claramente. Por eso me parece otro disparate decir que la presidente tiene que terminar su mandato en 2015 como si llegar al 2015 fuera un dogma de fe que permite que se violen las instituciones y los derechos individuales.

Pero para finalizar y volver al tema económico, habrá que ver si la presidente logra sostener esta precaria situación económica sin tener antes del 2015 una verdadera crisis social.

En todo caso, sabemos que todos los dislates hechos en estos años en materia económica e institucional no serán gratis para el ciudadano común. Solo queda saber quién asumirá el costo político de los daños causados. Si la actual presidente u otro político.


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En el gráfico se muestra el aumento del stock de pesos emitidos por el BCRA para financiar el déficit fiscal

Cada bastón del gráfico muestra el aumento porcentual respecto al mismo mes del año anterior del stock de adelantos transitorios que el tesoro le debe al BCRA por emisión monetaria para financiar el déficit fiscal.

Solo observando el gráfico se advierte por qué Moreno fracasa en controlar la inflación. En un año casi duplican la cantidad de dinero emitida para financiar al tesoro.

http://horrorpediadotcom.files.wordpress.com/2013/02/burn_witch_burn_poster_02.jpg?w=1000

ENLACES/FUENTES:
http://economiaparatodos.net/asi-emite-el-bcra-para-financiar-al-tesoro-inflacion/
http://economiaparatodos.net/autor/roberto-cachanosky/
http://economiaparatodos.net/category/la-isla-de-la-fantasia/
http://economiaparatodos.net/cepo-por-esquivar-la-moto-chocaron-contra-el-camion/
http://horrorpedia.com/2013/02/12/night-of-the-eagle/
https://www.youtube.com/results?search_query=SELF+IMMOLATION+SCENE&oq=sELF+iMMOLATION+SCENE&gs_l=youtube.3..33i21.65772.72179.0.72399.21.14.0.7.7.1.358.1987.5j4j0j3.12.0...0.0...1ac.1.11.youtube.oeThJmVJPg8
https://www.youtube.com/user/hardcorefanvids/videos?view=0&sort=p&flow=grid