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lunes, 8 de septiembre de 2014

La libertad del palo

Por Horacio Verbitsky

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La presidente CFK despidió al Coordinador de las fuerzas de seguridad Roberto Angel Galeano y le hizo asumir la decisión al Secretario de Seguridad Sergio Berni, como precio para conservarle el cargo, aunque fue él quien impartió las órdenes ejecutadas por el coronel carapintada. A Berni no le preocupa la exactitud de lo que afirma. El jueves un comunicado del Ministerio de Seguridad pretendió que el jefe del destacamento de Gendarmería de Campo de Mayo, Juan Alberto López Torales, había actuado de acuerdo con la ley y seguido los procedimientos establecidos para liberar la ruta.

El mismo día, Berni dijo que el automovilista Christian Romero no fue acusado de atropellar a López Torales, sino por violar las leyes de tránsito. Pero la imputación de la Gendarmería contra Romero en la causa judicial es por acelerar, atropellar y lesionar al gigante saltarín. También pretendió que Galeano era su asesor y que no tenía autoridad sobre la Gendarmería, cuando todos saben que no es así: Berni quiso nombrarlo como Subsecretario de Seguridad pero Nilda Garré, que como ministra de Defensa lo había pasado a retiro por su participación en el alzamiento carapintada, dijo que sería una incongruencia y Cristina rehusó firmar el decreto. Pero Garré dejó Seguridad en junio de 2013, y en septiembre Berni contrató a Galeano como coordinador de las fuerzas de seguridad. No como asesor.

Ese es el contrato que ayer Cristina ordenó rescindir. El comunicado, que contradice todo lo que Berni venía diciendo, ni siquiera fue incluido en la página electrónica del Ministerio y la presidencia se encargó de que llegara a los medios, comenzando por la agencia oficial Télam, pese a que atribuye la decisión a Berni. Dice que “Galeano incumplió con las responsabilidades contenidas en los ‘Criterios mínimos sobre actuación de los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad en manifestaciones públicas’, documento elaborado con el aporte de organizaciones sociales que fija el marco de actuación de las fuerzas federales” y que su conducta “contradice los lineamientos ministeriales de prudencia y de profesionalidad en la gestión de la seguridad pública”. A tan alto precio personal, Berni conservó su cargo y el del gendarme que siguió sus directivas. Pero el problema va mucho más allá del ahora despedido comando militar.

El comunicado ratificó las “directivas políticas vigentes desde 2003 que preservan la integridad física de las personas en manifestaciones públicas” por lo cual un funcionario del ministerio “debe estar a cargo de los procedimientos que requieren el empleo de la fuerza legítima en el terreno, para asegurar que la intervención sea proporcional y eficaz”. Sin embargo, y por detrás de la polémica que entretiene a los gobiernos porteño y nacional, las respectivas policías practican una violencia institucional exacerbada como forma de control del territorio, ya sea ante protestas sociales o hechos sindicados como delictivos. Esto va asociado a la participación de sectores de las propias fuerzas en los delitos que deben combatir y al castigo concentrado en militantes sociales o vecinos humildes.

La manipulación informativa presenta esos hechos como episodios de una batalla épica con lo que en forma genérica se denomina el narcotráfico, de lo cual luego no se encuentra huella en los expedientes judiciales, por inexistencia de delito. Un periodismo sin más fuente que los funcionarios interesados contribuye a crear un clima que a su vez justifica nuevas actuaciones similares. Lo más preocupante es la idea, basada en encuestas de opinión, de que esas prácticas aberrantes cuentan con amplia aceptación social y construyen una candidatura. Hay tanta competencia que el pionero Sergio Massa corre el riesgo de parecer tibio y tolerante.

Se hace y no se dice


Todas estas fuerzas ejercen lo que el ex presidente Carlos Menem llamó en 1997 “la libertad del palo”. Menem atribuyó la expresión al libro El hombre de bien, publicado por Benjamin Franklin hace dos siglos y medio. Hoy nadie pronunciaría palabras tan brutales, pero su puesta en escena es cotidiana en las principales jurisdicciones del país, la Nación, la Capital Federal, la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La enumeración no es exhaustiva y sólo puede sorprender en el gobierno nacional, que durante años aplicó una política de restricción y control del uso de la fuerza e incluso despidió a ministros y policías que se oponían y elaboró protocolos estrictos para su aplicación. En teoría siguen vigentes pero en la vida real valen menos que el papel en que fueron impresos. Esta regresión es impugnada con claridad por el dirigente de La Cámpora Andrés Larroque, cuya militancia comenzó a fines del siglo pasado en la Villa 20 de Lugano, escenario de los peores actos de violencia institucional.

Según la información que difundieron la Policía Metropolitana y el gobierno local, en la madrugada del sábado 30 de agosto sus efectivos fueron tiroteados por cien narcotraficantes que intentaban retomar el desalojado asentamiento Papa Francisco, lindero con la Villa 20, y detuvieron a treinta personas. Según esta novela desafiaron al Estado durante una hora con armas, bombas molotov y piedras en una batalla a matar o morir por el control del espacio público. Sergio Berni conoce el paño e ironizó: “¿Cuántos narcotraficantes hubo detenidos? ¿Dónde está la droga? Entraron dos mil policías y no hay un solo narcotraficante”. Tampoco hubo policías heridos de bala. Los vecinos dicen que quienes dispararon no pasaban de diez personas y los detenidos de tres. Cuando los metropolitanos respondieron, César Fabián García salió de su casilla con los brazos en alto pidiendo que no dispararan sobre su vivienda lindera al predio, porque allí estaban su mujer y sus seis hijos. La policía lo hizo echar al piso, manos en la nuca, le pegó un culatazo de escopeta en la cabeza y le pateó el torso. García es hijo de la mujer de Diosnel Pérez, uno de los militantes sociales que intervino en 2010 para superar la crisis por la ocupación del Parque Indoamericano.

Cuatro días después, que pueden significar la pérdida del trabajo, el juez Javier Ríos dejó en libertad a los tres porque no había ningún elemento para atribuirles el intento de homicidio, el disparo de armas de fuego y la resistencia y atentado a la autoridad que intentaron cargarles. También ordenó investigar cómo actuó la Metropolitana. Berni maneja la realidad virtual con la misma intensidad que su colega porteño Guillermo Montenegro: su oficina de prensa difundió un par de videos, atribuidos a los asustados padres de alumnos de una escuela de Lugano. Berni les promete todo tipo de protección y uno de los asistentes le pregunta por qué tienen que creer que así será.

–Porque yo siempre cumplo mi palabra –dice el héroe.

El problema no se reduce a la policía. Hace cuatro años el Ministerio de Desarrollo de la Nación montó en el Parque Indoamericano un vallado humano que permitía entrar y salir a quienes habían sido censados y recibido pulseras identificatorias, lo cual contribuyó a sosegar los ánimos. Ahora, la Secretaría de Habitat e Inclusión de Desarrollo Social de la Ciudad y el programas Buenos Aires Presente (BAP) son asistentes de la policía. Según trabajadores de asistencia directa consultados para esta nota, los sin techo se instalaron en casa de familiares, en hoteles pagados con un subsidio de la Ciudad o en paradores o refugios. Pero un cuarto grupo quedó en dos acampes en la calle, bajo horribles condiciones meteorológicas: un predio amplio, de libre acceso, y otro vallado. En un hábeas corpus, la Procuraduría contra la violencia institucional (Procuvin) y la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia (ATAJO) denunciaron los abusos de la Policía Metropolitana contra los 23 jóvenes y adultos y los dos niños recluidos en ese corralito: controla la comida que ingresa, los pañales de los bebés, bloquea la circulación de las personas, practica requisas violentas.

Los trabajadores sociales, cuya situación laboral es precaria, rechazan los métodos que les marca el gobierno de la Ciudad: amenazar a las familias con la intervención de un juzgado de menores que les quite los hijos por tenerlos a la intemperie y prometerles adelantos o extensión de subsidios de 12 a 20 cuotas, cuando la ley y el decreto de austeridad firmado por Maurizio Macrì no lo permiten. Según los trabajadores, el trasfondo económico-social de la ocupación es de explotación laboral y especulación inmobiliaria. En el asentamiento funcionaban dos galpones, uno textil y uno en el que las mujeres del acampe pelaban papas para una firma industrial, a cambio de 75 pesos por día, que se aplicaban al pago en cuotas de los lotes asignados por los gestores de estos galpones, vinculados con la política y el mercado de drogas. La gestión de ese “sistema de enganche” implica el disciplinamiento territorial por parte de estos pesados.

Gas y balas


En la misma semana, una quincena de miembros del Cuerpo de Prevención Barrial de la Policía Federal irrumpieron en el Centro de Acceso a la Justicia (CAJ) que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación instaló en la Villa 15, conocida como Ciudad Oculta, también en Lugano. El incidente comenzó con una discusión de uno de los tríos en que se desplazan los federales, con un hijo y un sobrino adolescentes de Alejandro Pitu Salvatierra, el otro referente social que negoció una salida pacífica al conflicto del Indoamericano. El empleado administrativo del CAJ hizo entrar a los jóvenes al local para protegerlos. Diez minutos después, quince policías llegaron lanzando gas pimienta. Salvatierra forcejeó con uno que intentó detener a su hijo y también él fue arrestado. Los acusaron de resistencia y atentado a la autoridad.

A partir de allí las versiones difieren: los vecinos dicen que los policías lanzaron los gases dentro del Centro, afectando a los empleados y a la gente que esperaba para realizar algún trámite ante esa justicia de proximidad y que también rompieron el lugar, mientras los federales replican que los gases fueron utilizados afuera pero que una parte se filtró hacia el interior. Ante un pedido de explicaciones del Secretario de Justicia Julián Álvarez, Berni respondió que los federales habían sido provocados. 

Al cierre de esta edición el CAJ seguía cerrado y la policía se jactaba de su control. Más allá de los detalles, que cada uno describe a su manera en un universo donde no hay ángeles, lo sucedido muestra el abandono de la política de prevención comunitaria, que privilegia el diálogo y la negociación con las organizaciones y los líderes sociales y el regreso a la de fuerza y ocupación territorial.

Algo congruente ocurrió en el Barrio Norte de la Ciudad. A las seis de la tarde del jueves 28, una tormenta de balas se desató sobre los transeúntes, que se arrojaron al suelo desesperados. Un testigo, que protegió con su cuerpo a una hija en edad escolar, cuenta que venía por Arenales y al cruzar Aráoz en dirección a Coronel Díaz “empezaron a llegar patrulleros y autos de civil desde todas las direcciones. Conté veinticinco”. Eran de las comisarías 19ª, 23ª y 53ª, de civil y de la Metropolitana.

El hombre atinó a filmar con su teléfono el descenso de un policía armado de un patrullero que corre arma en mano por la calle. La persecución de un Volkswagen Bora negro había comenzado en Santa Fe y Agüero, donde tres hombres asaltaron un negocio de telefonía celular. El primer tiroteo se produjo en Santa Fe y Gallo, el segundo en Scalabrini Ortiz y Juncal, donde uno de los ladrones descendió del auto y fue detenido, y el tercero en Beruti y Scalabrini Ortiz.

El muy bien aleccionado comisario Jorge Baldo, quien sucedió como director de Comunicaciones al actual jefe de la Policía Federal, Román Di Santo, explicó que el enfrentamiento fue “controlado” y se hizo “un uso racional de la fuerza, de acuerdo a los parámetros establecidos por la Secretaría de Seguridad Operativa a cargo del doctor Sergio Berni, cuidando la integridad física de los ciudadanos y del personal policial”. Cuando los periodistas le insistieron sobre el riesgo de abrir fuego en esa zona y a esa hora, Baldo se apartó del aprendido discurso institucional y en un acto de sinceridad respondió que no hubo heridos, “gracias a Dios”.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-254755-2014-09-07.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-254187-2014-08-31.html

Lanata 2014: Programas N°19 y 20 en HD - Inseguridad / Buitres y socios / Gendarme carancho / Super Berni

"Pobre Amado Boudou. ¿Quién sos Emilio Disi en Bañeros 4? El tipo no compra nada que no venga flojo de papeles", comentó Jorge Lanata en el monólogo de Periodismo Para Todos, acerca de la aparición de un DNI viejo del Vicepresidente con una dirección apócrifa, en San Bernardo, que daba como domicilio la playa.

El conductor, comentó además, otras situaciones que se dieron durante la semana. "Capitanich dijo que se erradicó el hambre y la indigencia, Boudou puso un médano como dirección y apareció un gendarme que vuela. No estarían logrando un país normal, como quería Néstor", ironizó.

Lanata, también, opinó sobre los incrementos en algunos servicios públicos. "Llegaron la facturas de gas con aumentos de 300 por ciento y algunos del 600. Ahora parece que los tacheros se están pasando todos a nafta ecológica", bromeó el periodista.

[ ESPACIO RESERVADO PARA LANATA 2014: PROGRAMA N°20 EN HD: BUITRES Y SOCIOS ]

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04 de septiembre de 2014

Otra vez Boudou

“Este muchacho hace todo mal”, comentaba un veterano abogado luego de que trascendiera que el domicilio donde está registrado el Audi que utiliza la novia del vicepresidente Amado Boudou no es el suyo y pertenece a un ex policía que fue condenado por apremios ilegales.


5 de septiembre de 2014

El juez Lijo procesó al ex jefe de Gabinete de Boudou 

Fue procesado por incumplimiento de los deberes de funcionario público por haber intervenido en el salvataje de la imprenta Ciccone, igual que el vicepresidente.


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Periodismo para todos mostró cómo los Fondos buitre reciben ganancias de diferentes negocios relacionados con el Estado.

Los fondos tienen el 7 por ciento del Banco Hipotecario luego de un embargo tras una sentencia del juez Griesa a favor de los Buitres. El Estado controla casi el 60 por ciento de las acciones pero el banco es administrado por el grupo Irsa. La entidad obtuvo más de 420 millones de ganancias en 2013. Se espera una ganancia neta de 700 millones para fin de año.

El fondo Black Rock es socio de la Argentina en YPF. Más específicamente, Black Rock está en la empresa Chevrón, que trabaja en los yacimientos de Vaca muerta. Recordemos que este fondo fue el que denunció Cristina Kirchner en el caso de la imprenta Donnelley. Los amenazó con aplicarles la Ley antiterrorista y luego eso no pasó. La decisión se habría debido a que Miguel Galuccio, presidente de YPF, le habría avisado a la Presidenta que eso podría traer un importante problema para la petrolera.



Quién es el canoso de barba

› Por Horacio Verbitsky
principal |El país |subnota |Nota con foto |Domingo, 31 de agosto de 2014

El presunto infiltrado de la Gendarmería entre los manifestantes que el 30 de julio reclamaban en la puerta de la fábrica Lear en realidad era el jefe del operativo. El PTS suministró fotografías y filmaciones de esa “persona canosa de civil, que se paseaba como uno más entre los trabajadores, luego daba instrucciones y señalaba a los efectivos de la Gendarmería indicando a qué manifestantes detener”. Una vez descubierto fue “rescatado por sus compañeros gendarmes”, dijo la abogada del PTS Myriam Bregman (http://youtu.be/pVTH8C91RcM ). El mismo hombre dirigió el simulacro del comandante de Gendarmería Juan Alberto López Toral, quien se arrojó sobre el capot de un auto fingiendo haber sido atropellado (https://www.youtube.com/watch?v=UjoePRBjtxQ ) por lo cual el conductor del vehículo fue detenido y el fiscal Diego Molina Pico lo imputó por lesiones y atentado a la autoridad. El canoso de barba es el coronel (R) del arma de Caballería Roberto Angel Galeano, un comando de 55 años que estuvo en las Malvinas con Mohamed Ali Seineldín, fue jefe de Inteligencia del Cuerpo de Ejército de Córdoba, y de Contrainteligencia en la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército. La ex ministra de Defensa Nilda Garré lo pasó a retiro y su amigo Berni lo recicló como coordinador de las fuerzas de seguridad. Del control político al control de las fuerzas de seguridad por un militar, una parábola completa.

Control de abusos

Berni desvinculó al supervisor del operativo de Gendarmería en Panamericana

El secretario de Seguridad rescindió el contrato del coronel retirado Roberto Galeano "por hallar que su comportamiento en un operativo de control de cortes de rutas fue incompatible con los principios de profesionalidad necesarios para la supervisión del desempeño de los efectivos policiales".

principal |Ultimas Noticias |Nota con foto |Sábado, 6 de septiembre de 2014

Control de abusos

› Por Horacio Verbitsky

principal |El país |Sábado, 6 de septiembre de 2014 
En sucesivas intervenciones contradictorias, el Secretario de Seguridad dijo que López Torales había cumplido con sus órdenes de despejar el tránsito en la ruta y que se había tropezado. “No fingió. Lo cruzó y lo paró”, dijo. Podrán cuestionarse los métodos de la paleoizquierda, cuando la Argentina enfrenta un delicado conflicto internacional con repercusiones potenciales sobre la economía y el empleo. Podrá discutirse también si circular a 5 km/h constituye un delito federal, como pretende Berni ahora, una infracción de tránsito, según se oye decir a López Torales en los videos, o nada. Pero la simulación y la violencia posterior no pueden discutirse ni justificarse. Reemplazado el gobierno político de las fuerzas por la conducción a cargo de un militar que se oculta y de un médico que simula serlo, es claro que no serán Galeano ni Berni quienes controlen estos abusos.

Polleras

› Por Horacio Verbitsky

principal |El país |subnota |Nota con foto |Domingo, 7 de septiembre de 2014

Con gorra de alguna de las fuerzas de seguridad y atuendo deportivo que puede confundirse con el uniforme de fajina del militar que le gustaría ser, el médico Sergio Berni, quien también dice ser abogado, se multiplica, a cualquier hora del día o de la noche. No teme a nada ni nadie, y menos que nada al ridículo.

No está en discusión su entrega a la tarea, sino su legalidad, su eficacia y su compatibilidad con el proyecto político que integra. Su principal recurso discursivo es la descalificación del antagonista. Si Aldo Rico decía que los soldados no dudan, porque la duda es la jactancia de los intelectuales, Berni sostiene que no filosofa sobre seguridad porque está todos los días en la trinchera. Así explicó su inasistencia al Encuentro Federal por una Seguridad Democrática y Popular en el Salón Azul del Congreso, del que sí participaron los diputados nacionales Andrés Larroque, Horacio Pietragalla, Remo Carlotto y Jorge Rivas; los precandidatos presidenciales Agustín Rossi, Julián Domínguez y Jorge Taiana; el Secretario de Justicia, Julián Alvarez; los titulares de la Anses y de la Sedronar, Diego Bossio y Juan Carlos Molina; el secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda; organizaciones sociales y de Derechos Humanos y familiares de víctimas de la violencia institucional.

Hace dos semanas, Berni interrumpió con virulencia a la periodista Cynthia García, un femenino que cuestionaba la represión a los trabajadores de Lear: le dijo que la Gendarmería actúa “constitucionalmente” porque “las rutas son para circular”, ignorando la vasta jurisprudencia sobre la jerarquía de derechos en conflicto, que privilegia la libertad de expresión, como queda claro en los proyectos de regulación que a pedido de CFK se están discutiendo en la Cámara de Diputados. La desafió a que lo acompañara a las cuatro y media de la mañana cuando hubiera un corte y probara a desalojarlo de otro modo. Cuando ella replicó que no era su función, Berni la desdeñó: “Esto no es una cuestión de intelectualidad, esto es sentido común”.

Esta semana intentó aplicarle el mismo esquema a Marcelo Longobardi, un masculino que desdeña quedar a la izquierda de Berni. El periodista dijo que los alumnos de una escuela de Villa Lugano llevaban dos semanas sin clases porque nadie les garantizaba la seguridad: “Usted dice conocer la villa pero yo sólo lo veo jugando al golf. El que está en el barrio, con los pies en el barro todos los días soy yo”, le contestó. El ex columnista de la Escudería Hadad, hoy en el Grupo Clarín, tiene más claro que Berni quiénes dan las órdenes y quiénes las obedecen, y lo puso en su lugar con un desplante al tono: “Yo voy a jugar al golf todo lo que se me canten las pelotas, ¿estamos claros?”. Pero además de mostrarle quién la tiene más larga expuso un razonamiento impecable: un ciudadano hace lo que quiere con su tiempo libre pero el trabajo del funcionario es “garantizar que haya clases”.

Siguiendo el ejemplo de su admirado ex carapintada Rico, Berni arrugó ante Longobardi y luego de la tanda le pidió perdón. Después de dos días defendiendo al coronel Galeano, justificó su despido, decidido por Cristina. Cuando la última semana le preguntaron por mi nota “Muchos Machos Malos”, se escondió debajo de las polleras de Francisco: dijo que no discute con alguien que “también ha dicho cosas del Papa”. Un hombre de acción.

LA TRANSVERSALIDAD DE LA REPRESION, LA XENOFOBIA Y LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL

Muchos machos malos

› Por Horacio Verbitsky

Berni y los machos malos de la política que buscan votos con la represión, sin reparar en formas ni derechos. Una dura denuncia de H.I.J.O.S Capital, la organización en la que se referencia Wado de Pedro, y la contradicción del kirchnerismo. Un militar de fantasía y otro real al frente de las fuerzas de seguridad, sin control político ni protocolos de actuación. La Federal vuelve al Sur y lo anuncia a los tiros. El jefe de policía de Córdoba abre la temporada de caza de periodistas.

principal |El país |Domingo, 31 de agosto de 2014









04 de septiembre de 2014

Un video muestra como un gendarme finge un accidente

El video aparece en youtube bajo la leyenda “gendarme carancho” y muestra como se arma el accidente para detener a un conductor en medio del conflicto de la empresa Lear.

CRISTINA DESPIDIO AL CORONEL GALEANO Y OBLIGO A BERNI A RECTIFICARSE

La libertad del palo

› Por Horacio Verbitsky

Cristina despidió al coronel Galeano y le hizo asumir la decisión a Berni, quien luego de días defendiendo a su amigo, entregó su cabeza para salvar la propia. Pero Galeano sólo cumplió sus directivas. A un año de las PASO, la violencia institucional unifica a distintas fuerzas, sobre la idea de que esas prácticas aberrantes tienen rédito electoral. La Metropolitana y la Federal compiten por el mismo trofeo en las villas de Lugano. El pionero Massa corre el riesgo de parecer tibio y tolerante.


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http://tn.com.ar/politica/monologo-de-lanata-boudou-no-compra-nada-que-no-venga-flojo-de-papeles_530386
http://tn.com.ar/politica/ppt-buitres-y-socios_530393
http://crimenyrazon.com/11068/denuncian-que-el-secretario-berni-infiltra-las-protestas-sociales
http://elplanz-arquitectura.blogspot.com.ar/2012/03/clorindo-testa-ex-banco-de-londres.html
http://kicillof.blogspot.com.ar/
http://marcelolongobardi.cienradios.com/imperdibles/
http://tn.com.ar/tags/periodismo-para-todos
http://www.pagina12.com.ar/buscador/resultado.php?q=galeano
https://www.youtube.com/user/eltreceok/videos
https://www.youtube.com/user/OTROBB4/videos

domingo, 22 de diciembre de 2013

El cantinero sabía / La culpa

Por Horacio Verbitsky

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El ascenso del ahora teniente general César Milani es un grave error político. Pero afirmar que ello invalida la política de derechos humanos de la última década revela un sesgo deliberado. No por casualidad, esa pretensión no proviene de quienes han luchado por la memoria, la verdad y la justicia, sino de aquellos que siempre se opusieron o al menos fueron indiferentes a todo avance en esa dirección.

El debate en el Senado no contribuyó a clarificar lo que estaba en juego. La oposición descalificó a Milani como represor o genocida, dio por sentado que se había enriquecido en forma ilícita, que realizaba tareas prohibidas de inteligencia interior y que politizaba al Ejército al alinearlo con el gobierno. El oficialismo se limitó a señalar que le cabía la presunción de inocencia, ya que no había sido condenado ni imputado por la Justicia. Estas dos equivocaciones simétricas obedecen a la confusión entre un juicio penal y un trámite administrativo y político. Ya en marzo de 1986, Emilio Mignone le escribía a la Comisión de Acuerdos del Senado que “no existe en nuestro ordenamiento jurídico el derecho al ascenso, ni esa expectativa puede constituir nunca un derecho adquirido, del cual sólo se puede ser privado en virtud de sentencia judicial”. Para el presidente fundador del CELS, el ascenso “implica un reconocimiento a sus virtudes, un premio por su desempeño y una prueba de confianza administrativa. Cuando el ascendido es un oficial superior de las Fuerzas Armadas, esa confianza administrativa lo es también política, no en el sentido partidario pero sí en el sentido institucional, por cuanto es en aquellos hombres en quienes se depositan las armas de la República y, con ello, la suerte de la vida y la libertad de los argentinos”.

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Lo que Milani haya hecho como subteniente es objeto de procesos judiciales, que determinarán si le corresponde una condena, a lo que nadie debe adelantarse. Lo que se debate desde que su pliego ingresó al Senado es su idoneidad como general y su apego a los principios democráticos imprescindibles para ocupar la jefatura de Estado Mayor del Ejército. Por eso, cuando Milani pidió formular su descargo, el CELS no lo interrogó sobre las causas penales sino respecto del contexto en que los hechos sucedieron y las valoraciones que hoy le merecen. Por propia voluntad agregó respuestas a preguntas que el CELS no le hizo.

- Milani dijo que en La Rioja la represión fue pasiva y de baja intensidad. Esto no es cierto. Mientras él estuvo allí fueron asesinados por militares y policías el obispo Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longeville y el laico Wenceslao Pedernera.

- Como era muy joven y lo condicionaba la formación militar, “no tuve conocimiento sobre violaciones a los derechos humanos”. Esta afirmación es inverosímil en un hombre de familia política, con militancia en el justicialismo, que fue la primera fuerza en denunciar el carácter terrorista de la represión estatal. En esa unidad, en la que Milani comía y dormía, sólo revistaban 30 oficiales, lo cual descalifica su pretendida ignorancia.

- Desconoce la existencia de un Centro Clandestino de Detención en el Batallón 141 de Ingenieros. Nunca vio civiles detenidos en la unidad y sólo realizaba trabajo de ingeniería militar en construcciones. Los comunicados del jefe de Milani, coronel Osvaldo Héctor Pérez Battaglia, que el CELS aportó al Senado, invitaban a denunciar en el Batallón a los denominados subversivos y las causas judiciales falladas en el último año prueban que también allí iban a reclamar noticias los familiares de los secuestrados. Ningún oficial de la unidad podía desconocerlo.

- Sólo trasladó detenidos de la cárcel legal al juzgado legal. En esa cárcel funcionaba un Centro Clandestino donde la Justicia probó que se torturaba a los detenidos. Y el juzgado también cumplía una función en el circuito represivo, blanqueando el costado clandestino e ilegal, por lo cual hoy está detenido el entonces juez Roberto Catalán.

- Milani no conocía a quienes trasladaba ni qué se les reprochaba, ya que todo el trámite estaba a cargo de la policía. El sólo acompañaba al patrullero en una función técnica. Esta afirmación contradice la normativa vigente entonces, por la cual el Batallón 141 era el asiento del Area de Seguridad 314, que encabezaba la represión en La Rioja y que conducía operacionalmente a las demás fuerzas, provinciales y nacionales, como la Fuerza Aérea y las policías.

- El acta de deserción del soldado Alberto Agapito Ledo fue un procedimiento administrativo formal que le encargaron por ser el oficial de menor graduación en una subunidad distinta a la del conscripto. Sólo debía contener una sintética y clara descripción de la forma y circunstancia en la que se produjo el hecho. Pero según el Código de Justicia Militar y el reglamento que regían entonces, debía practicar todas aquellas diligencias que “mejor convengan al esclarecimiento de los hechos que se investigan y de sus circunstancias”. Esto incluía, por ejemplo, entrevistar a otros conscriptos, comunicarse con la familia de Ledo, o, al menos, dar cuenta de las posibles razones de la deserción. Lo confirmó el procesado oficial Esteban Sanguinetti en su declaración indagatoria, cuando dijo que había encargado a Milani “la investigación profunda del caso”.

En 1984, el cantinero del Batallón, Bartolomé Juan Mario Bonissone, declaró ante la Comisión Riojana de Derechos Humanos que en la unidad se comentaba que un soldado fue llevado a Tucumán y asesinado “por usar la bazuca a lo extremista”. En su exhaustiva investigación “El Escuadrón Perdido”, sobre los 129 soldados secuestrados y desaparecidos, el capitán José Luis D’Andrea Mohr sólo consigna el caso de un conscripto riojano, Alberto Agapito Ledo. Si el concesionario civil de la cantina sabía lo sucedido, ¿quién puede creer que lo desconociera el oficial que llevó a Ledo en comisión a Tucumán y que luego instruyó el acta falsa sobre su deserción?

Por último, el 8 de julio de 1976, Pérez Battaglia exhortó a la ciudadanía a “combatir al delincuente que disfrazado de soldado destruye la vida de los defensores de nuestra nacionalidad”. El presunto candor de las respuestas del general Milani queda al desnudo a la luz de estas palabras, pronunciadas diez días después de que el subteniente Milani firmara el documento falso que encubrió la desaparición del único soldado riojano al que cuadraba la definición brutal de Pérez Battaglia.

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La culpa

Por Horacio González

¿Qué es ese pequeño escozor casi ritual? ¿Cosquilla del remordimiento que está obligada a pasar inadvertida y sin embargo nunca puede evitarse un resquicio inesperado para advertirnos que allí está? La culpa es un estar ahí silencioso en forma de fisura interior que no existe si pensamos en ella, y nunca se evade apenas dejamos de tomarla en nuestras manos como tema de reflexión. De otro modo, podemos considerar la culpa como la atracción por lo que se conoce tácita u oscuramente. Escapa de los lugares explícitos salvo que haya juez por delante y está siempre como manto interno de algo remoto que nos declara culpables, como en una pesadilla sin escribanos ni fiscales.

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Porque hay una “estructura de la culpa” que no está escrita en ningún lado y también abarca a los que si hubiera un invisible sextante o un teodolito para marcar graduaciones y responsabilidades, son tocados quedamente aun si estaban lejos pero firmaron un mero papel, a los que en un relámpago de lucidez sabían en qué consistía la cosa pero borraron de inmediato el espectro atroz que los rozaba, a los que pensaban que nada de eso podría ser bueno pero igual hicieron su tarea llamándola acatamiento disciplinario, cumplimiento del deber administrativo o amor por la razón burocrática. Incluye en su versión última una pregunta crucial: ¿qué es saber? ¿Alguien estaba dentro de la maquinaria y no sabía? ¿La conciencia tiene tantos planos sigilosos y signos de autoexculpación que logra convertir en no-saber lo que se sospecha saber? ¿En verdad se puede vivir en estado continuo de pretexto? ¿Haciendo excepciones a nuestro favor? No son estos asuntos de Estado, sino del estado de las conciencias, con sus repliegues que pueden ir anulándose en cascada a cada acto que concebimos infausto. A pesar de eso, todo puede comprenderse en medio de la tensión última del conocimiento, la que nos lleva a acercarnos a lo que es una época, sus condiciones políticas, sus urgentes inmediatismos y el llamado siempre silencioso de las grandes arquitecturas que a lo largo de los tiempos adquiere el sujeto culposo, forma interna, a veces complementaria, a veces contradiciente del Estado. Si están bien encaminadas estas reflexiones, nos apoyamos en ellas para manifestar nuestra disconformidad con el nombramiento del nuevo jefe del Ejército.


P.D.: Entre un montón de bla, bla, bla, el Capitán de Carta Abierta tiró la primera piedra antes de esconder la mano.  Ja, ja, ja !!!

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http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-236230-2013-12-22.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/autores/horacio_verbitsky/index-2013-12-22.html
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http://public-forums.blogspot.com.ar/2010/01/denise-milani-photoshoot-on-military.html
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