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martes, 28 de enero de 2014

La posada griega de Axel Kicillof / La Argentina en el Lecho de Procusto

Por  |  Para LA NACION

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La extensa entrevista al ministro Axel Kicillof en Página 12 del domingo pasado tiene la virtud de revelar el pensamiento de quien está a cargo de la política económica. En ese sentido, contiene varios pasajes significativos a la hora de entender lo que está pasando y lo que puede llegar a ocurrir. Entre varias definiciones altisonantes hay también algunas frases menores que corren el riesgo de pasar desapercibidas. Por ejemplo, al describir cómo funcionaría la flexibilización del cepo, Kicillof sostuvo: "El mecanismo tendrá un sesgo hacia los que menos tienen. Por sus objetivos y las circunstancias en las que se toma, la medida va a impedir que los dólares se los lleven quienes más tienen. El criterio pretende beneficiar a los de abajo."

Más allá de la peculiar identificación de los más pobres con ingresos personales mínimos de 7200 pesos mensuales, la cita parece revelar que el Ministro sospecha que hacerse de dólares oficiales puede ser un buen negocio. Si no, permitir que los de menor poder adquisitivo adquieran proporcionalmente más no podría equipararse nunca a otorgarles una ventaja. Por lo tanto, si un plazo fijo rinde hoy 22% o más, entonces, para privilegiarlos verdaderamente Kicillof tiene que estar imaginando un dólar oficial superior a 10 Pesos a fin de año (cifra que sería de 12 pesos para quien no pudiera utilizar el adelanto de ganancias, e.g. un monotributista) .

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Generar tanto ruido y expectativa para que casi nada cambie de fondo muestra que la medida adelantada el viernes fue sólo una repentización frente a los acontecimientos de los días anteriores

Desafortunadamente, de seguir por esta vía ese número se alcanzará. Ya sea antes o después. Porque mientras el Gobierno carezca de una verdadera política antiinflacionaria (reconocer el verdadero ritmo de subas de los precios, comprometerse con objetivos explícitos y paulatinamente descendentes de inflación, y desarmar el monumental malgasto financiado con inflación) y de un enfoque riguroso acerca de cómo obtener dinero del exterior, el valor de la moneda estadounidense seguirá su recorrido alcista. Las idas y venidas con anuncios que no atiendan seriamente esos frentes sólo podrán lograr alivios temporarios, en el mejor de los casos.

Eso es precisamente lo que ocurre con la mentada liberalización de las restricciones a la compra de dólares para atesoramiento. Se supone que a partir de ayer se puede adquirir legal y directamente el billete verde en cualquier banco. Si no hubiera más límites que la demostración del poder adquisitivo, a 8 Pesos -que es el valor que el Ministro definió como "adecuado"- el Banco Central perdería reservas más rápidamente de lo que lo está haciendo (evidentemente no sólo Kicillof intuye que comprar representa una buena oportunidad). Para evitar esa sangría, el Banco Central se vería obligado a acotar la provisión de divisas al sistema financiero (tal como ocurrió el miércoles y el jueves pasados), en cuyo caso tendríamos aún más devaluación del tipo de cambio oficial. Finalmente, las autoridades optaron por una pseudo-apertura que hará que continuemos con el problema de la brecha cambiaria -durante un tiempo quizás de menor magnitud- y el vals del blue .

Generar tanto ruido y expectativa para que casi nada cambie de fondo (salvo la significativa suba de la tasa de interés, detalle no menor y no pretendido por el Ministro que erróneamente la definió como transitoria) muestra que la medida adelantada el viernes fue sólo una repentización frente a los acontecimientos de los días anteriores. No se trata de un abordaje integral sino que, al igual que en circunstancias previas, es difícil encontrar detrás del anuncio un plan o hilo conductor. Esto se hace aún más evidente al examinar las múltiples marchas y contramarchas que tienen lugar (como la definición acerca del porcentaje de recargo para las operaciones relacionadas con el turismo).

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En la mitología griega, Procusto era un posadero que ofrecía a los viajantes agotados comida y una cama donde descansar. (***)

Pero las declaraciones de ayer de Kicillof cotienen contradicciones más severas que esas idas y vueltas. De acuerdo a su concepción, "la mayoría de los precios en la Argentina no dependen de la cotización del dólar y en los casos en que eso sucede es en una medida muy pequeña. Los precios no están atados al dólar".

Y refuerza desafiando: " Si alguien me quiere explicar el mecanismo que hace que un cambio en el valor del dólar afecte de manera inmediata, directa y proporcional a todas las variables económicas que también me explique por qué la Argentina no es Estados Unidos".

Por ese motivo es que, según su particular visión, la devaluación de 6 a 8 pesos (suba del 33%) no tendrá efecto inflacionario alguno. En cambio, según él, si pasara del valor actual a 13 pesos (aumento del 62%), "habría un efecto devastador sobre la producción, el empleo, los salarios... (una) catástrofe".

Aún suponiendo que existiera un número de devaluación mágico o límite por encima del cual se desatara la calamidad y que el mismo estuviera entre 33% y 62%, la pregunta persiste: si hasta 8 pesos por dólar no había consecuencia alguna, ¿por qué no se permitió antes una suba del tipo de cambio oficial en lugar de imponer cepos de todo tipo a la economía y perder 18.000 millones de reservas?

En la mitología griega, Procusto era un posadero que ofrecía a los viajantes agotados comida y una cama donde descansar. Pero en sus preparaciones incluía poderosos somníferos que, sin advertirlo, ingería su ocasional huésped. Luego, si éste era más corto que el lecho, lo estiraba hasta que diera con la dimensión justa; y si era más largo, sencillamente le cortaba lo sobrante. A este personaje se lo suele usar como metáfora para aquéllos que tienen una visión dogmática que se resisten a abandonar, y a la que forzosamente ajustan cualquier dato que surja. Al igual que Procusto, Kicillof pretende que la realidad se adecue a sus preconceptos. Algo que muy difícilmente ocurra.



(***) Sobre Procusto: Este bandido invitaba a dormir a sus víctimas en una cama de hierro; a las que eran más altas las mutilaba para que encajaran; a las de menor talla las descoyuntaba para estirar sus miembros hasta cubrirla. Tal es el rigor de los ingenieros contables que cuadran sus cuentas sin importarles el sufrimiento de los ciudadanos. A Procusto lo venció Teseo no sin antes hacerle pasar por la misma tortura. Buena moraleja.

Procusto se ha convertido en un símbolo de conformismo y uniformización.
  • Una cama de Procusto es un estándar arbitrario para el que se fuerza una conformidad exacta. Se aplica también a aquella falacia seudocientífica en la que se tratan de deformar los datos de la realidad para que se adapten a la hipótesis previa.
  • En matemática, el análisis de Procrustes es el nombre que se da al proceso de aplicar una transformación euclidiana que conservan la forma a un conjunto de éstas, para eliminar así las diferencias de traslación, rotación y escala entre ellas y llevarlas a un marco de referencia común. De igual forma se aplica por extensión de su campo de aplicación a un método estadístico que puede emplearse para comparar las formas de objetos, o los resultados de encuestas, entrevistas o paneles.
  • En informática, una cadena procusteana es una cadena de longitud fija en las que se almacena texto de diversa longitud. Si el texto a guardar es demasiado corto, se rellena el resto de la cadena, normalmente con blancos o nulos. Si es demasiado largo, se trunca. El término se hizo popular en cierta medida por su uso y explicación en el manual de usuario del Sinclair ZX81. Aunque no logró popularidad, aparece en algunas referencias, notablemente FOLDOC.
  • En general se denomina procústeo a aquello opuesto a lo ergonómico, es decir, que parte de la idea de que es el hombre quien debe adaptarse a los objetos y no al revés.

@
http://www.lanacion.com.ar/1659176-la-posada-griega-de-axel-kicillof
http://lordismo.blogspot.com.ar/2011/11/probemos-con-procusto.html
http://censurasigloxxi.blogspot.com.ar/2012/04/proscr.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Procusto

viernes, 22 de noviembre de 2013

El fin del ciclo Moreno por Martín Lousteau

Por  |  Para LA NACION



La mañana siguiente a mi renuncia al Ministerio de Economía fui a retirar mis pertenencias. Revisando cajones encontré una nota escrita por alguno de mis predecesores. En ella se leía: "Problemas: Carne. Leche. Trigo. Indec". Seis años más tarde de que ese papel fuera escrito, esos inconvenientes persisten, agravados. Y anteayer echaron finalmente a su creador: Guillermo Moreno.

El ex Secretario de Comunicaciones se mantuvo en el Gobierno durante más de diez años, habiendo controlando el área de Telecomunicaciones antes de desempeñar su última responsabilidad. En ese tiempo expropió el Correo y prometió que la Argentina competiría tecnológicamente de igual a igual con las potencias; luego inventó el fallido crédito para inquilinos; tornó increíble el Indec; intervino en los mercados agropecuario y de energía, prometiendo lluvias de gasoil tan livianamente como carne y leche (y merluza y ropa) para todos; inventó un pan supuestamente más barato hasta las 10 am que era inhallable; viajó a Angola con la Presidenta y le hizo pasar un papelón; implementó controles de precios que no funcionaron; se frustró tratando de bajar el dólar blue ; administró el comercio exterior con métodos turbios a través de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación y dio subsidios con la misma falta de transparencia; creó la tarjeta de crédito más costosa del mundo llamada Supercard; y diseñó un blanqueo escandaloso con los Cedin y los Baade al cual ni los capitales clandestinos se acogieron.




Sergio Massa tiene probablemente razón al decir que fue el voto de la gente lo que finalmente echó a Moreno. Pero al ver el extenso listado, y agregarle todas las anécdotas ilustrativas de su prepotencia y falta de equilibrio mental, quizás debamos,como sociedad, preguntarnos por qué toleramos durante tanto tiempo sus desatinos. Últimamente, hasta aquellos que propiciaban y disfrutaban originalmente sus disparates aplicados en otras áreas -como Julio De Vido -habían empezado a padecerlo. Pero los ciudadanos aceptamos casi pasivamente que se nos dijera que la inflación no existía; los empresarios que los insultaran y los forzaran a acciones sin sentido; y muchos funcionarios no se animaban a refutarlo ya sea a solas o delante de la Presidenta. Está claro que Moreno es un personaje patológico, pero haríamos bien en revisar nuestra propia sanidad (cuesta creer que alguien así hubiera sobrevivido a su primer exceso sin recibir un cachetazo y salir eyectado del cargo en, por ejemplo, Uruguay). La defensa que ensayan muchos de sus compañeros es igualmente llamativa: es honesto, siguen diciendo. Con el tiempo ya veremos si eso es cierto pero, mientras tanto, distinguirlo con esa cualidad es aceptar tácitamente que el resto no lo es.

Con los primeros cambios efectuados en su equipo, la Presidenta parece haber dado algunas señales importantes. El nuevo esquema, con un jefe de Gabinete de mayor peso propio como Jorge Capitanich, sugiere una mayor dosis de delegación y articulación política. El flamante Presidente del BCRA, Juan Carlos Fábrega, es un pragmático que conoce el sistema financiero mejor que Mercedes Marcó del Pont. Y en el Ministerio de Economía se acallaron las múltiples voces que impedían que se entonara una única melodía: ya no están Hernán Lorenzino susurrando pop estadounidense ni Moreno vociferando una marcha militar pasada de moda. Ahora es Axel Kicillof el intérprete que decidirá la partitura. Deberá coordinar con otras áreas y seguramente responder al Jefe de Gabinete, pero ya no tendrá que perder el tiempo en innecesarias y costosas peleas dentro de su propio ámbito de responsabilidad.





Frente a esta lectura optimista del rediseño llevado a cabo en estos días también se puede ensayar otra, que esconde una disputa por venir: el peronismo tradicional versus La Cámpora, ambos pugnando por el acceso al oído presidencial, en una repetición del engorroso e inefectivo proceso de toma de decisiones de los últimos años. Es muy pronto aún para decir en cuál de ambos escenarios nos encontramos.

La economía argentina tiene un problema estructural, la inflación, que es la causa directa o indirecta de casi todos los demás inconvenientes: pérdida de competitividad, caída de reservas, cepo, dólar blue , restricciones a las importaciones, subsidios impagables, déficit energético y estancamiento de la actividad. Y también tiene una urgencia que atender: la continua merma de dólares en poder del Banco Central. Quien fuera responsable de que la sistemática suba de precios no pudiera ser discutida con seriedad internamente ya no está. Es tiempo de diagnosticar como equipo, prestando atención a múltiples dimensiones (económica, social, política) y salir de la acumulación de parches cada vez más efímeros. Las intervenciones más heterodoxas deben ser ahora más parecidas a los rectores de las plantas, transitorios y destinados a ayudar en un crecimiento sano y sustentable. Resta ver si el dogmatismo, el apego al relato, las carencias de gestión, las tensiones por el poder y la tendencia a decir sólo lo que la Presidenta quiere escuchar permiten encarar lo que viene con ese espíritu.


Cómo fueron las últimas escaramuzas entre Moreno y Kicillof


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Las relaciones entre "Guille", "Napia o "Patota" y "Escel" nunca fueron fáciles. Aunque lograron, más o menos, trabajar juntos. El Cedin, decía Moreno, fue idea del entonces viceministro, al que ni siquiera le decía bien el nombre: lo llamaba Alex.

Pero Moreno defendía el engendro como si se le hubiera ocurrido a él. "Soy un soldado", decía y probablemente seguirá diciendo cada vez que tenga que ejecutar órdenes que no se ocupará en juzgar. Curioso personaje del Gobierno que dijo que la obediencia debida no es un argumento para librar de culpas y penas a los ejecutores de barbaridades.

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http://www.lanacion.com.ar/1640250-la-economia-post-guillermo-moreno
http://www.lanacion.com.ar/1640515-por-que-toleramos-sus-desatinos-tanto-tiempo
http://www.lanacion.com.ar/1640685-como-fueron-las-ultimas-escaramuzas-entre-moreno-y-kicillof