martes, 19 de agosto de 2014

Relato del Presente: Crónica de un día de furia televisada

Viernes, 15 de agosto, 2014

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A la Presi se le agotó la paciencia. Sabíamos que algún día sucedería de nuevo y ayer fuimos testigos de un derrape discursivo digno de los mejores tiempos. Presentí que algo distinto podía pasar cuando vi la vulgar excusa que puso para hablar: un nuevo plan de viviendas. Y es que anunciar un plan de viviendas en un gobierno kirchnerista es como prometer que el lunes arrancamos la dieta.

Los planes de construcción de casas Reactivación I y Reactivación II no reactivaron mucho. El Plan Federal de Viviendas I, y sus posteriores anuncios de ampliación se vinieron con todo, pero a la larga, tampoco funcionaron demasiado. En 2005 Néstor anunció otras 300 mil viviendas. Para 2006 prometió de nuevo otras 300 mil viviendas cuando ni habían empezado a ejecutar el baño de la primera casa de las anunciadas en 2005.

Sólo entre 2003 y 2006 se anunciaron cerca de un millón de viviendas de las cuales se construyeron tan sólo 100 mil según datos oficiales. Como sabemos que lo que importa es un buen anuncio y que, si se repite cien veces un concepto se hace carne, en 2007 Néstor prometió otras 250 mil viviendas a sumar “a las ya construidas”, con lo cual bajó la vara de un millón a cien mil. Envalentonado con la reestructuración de la deuda, aplicó una quita del 90% a la promesa de viviendas. Nadie lo notó.

Para 2008, ya con Cristina ocupando el cargo de inauguradora serial, se anunciaron 400 mil viviendas más, una promesa que tan sólo sirvió para sepultar definitivamente el Plan de Préstamos para Inquilinos del año anterior del cual yo conocí un solo beneficiario: un abogado que truchó un alquiler altísimo para construirse un terrible rancho financiado por todos nosotros.

En medio de la crisis de 2009 inauguraron un método que, a futuro, replicarían hasta el hartazgo: hacernos creer que aquellos tiempos en el que nos comimos los piojos fueron la primavera, cuando Néstor nos devolvió la Patria y la dignidad a cambio de unos cuantos kilos de dólares. En esa línea, Cristina anunció algo similar a lo que hizo el expresidente y lanzó el Plan Federal de Viviendas II. El primero fue de 400 mil viviendas mayormente no construidas, pero éste fue más sincero y la Presi prometió sólo 38 mil unidades. Porque acá había que ahorrar hasta en las promesas que no se cumplirían.

Para 2010 la primera ocupación del Parque Indoamericano nos demostró que las viviendas estaban al alcance de la mano y con tan sólo cinco cartones se podía tener una casita con un jardín comunitario y arbolado de 15 hectáreas. Aprovechando el boom, a Hebe de Bonafini se le ocurrió empezar a construir viviendas con la dirección de Sergio Schoklender y nuestra plata, para variar.

El fracaso de los créditos para inquilinos demostraron que acá nadie quería una casa propia y todos preferíamos seguir alquilando, vivir con los viejos o pernoctar en la plaza. Pero para estar bien, bien seguros, el Banco Nación mandó otra línea de créditos que confirmó la teoría de que todos se encuentran satisfechos con su situación habitacional. Así y todo, Cristina quiso probar una tercera vez y tiró el plan “Tu casa” en plena campaña electoral de 2011. El plan duró lo mismo que la adhesión del 54%.

Llegado el año 2012 los funcionarios tenían la convicción de que las familias que vivían -y aún lo hacen- en las galerías de Paseo Colón y Leandro N. Alem lo hacían de puro aventureros, no más. Sin embargo, para tirar manteca al techo, anunciaron el Plan Procrear con plata de la Anses. Primero prometieron 100 mil créditos. Luego 400 mil. Para mayo de este año llevan “construidos” 110 mil, número en el que cuentan casas nuevas, refacciones y ampliaciones.

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En total, se anunciaron más de dos millones de viviendas, entre las que construiría el Estado y las que construirían los ciudadanos con créditos del Estado. Para cuando se anunció el Procrear, llevaban prometidas 1,7 millones de viviendas y construídas 300 mil más 900 mil mejoras habitacionales. Dos años después -ayer- la Presi dijo que llevan más de un millón de viviendas y mejoras habitacionales. 

O sea, los mismos números de antes del Plan Procrear. Nadie sabe qué paso con la guita del otro millón y medio prometido a lo largo de los años, pero si en 2012 todos aplaudieron cuando nos contaron que usarían nuestros ahorros para sortear por Lotería Nacional quién tendría la suerte de tener un crédito, no vamos a cambiar la ecuación justo ahora. Al menos fueron coherentes con la lotería, dado que hay tantas chances de ganar el Quini como de acceder a la casa propia sin ser hijos únicos ni matar a nuestros padres.

Pero Cris no dedicó tanto tiempo a las viviendas ya que, como bien sabemos todos, se trataba de una excusa para hacer catarsis ante las cámaras. Así que tomó la primera salida de la ruta y saludó a un jubilado chaqueño del cual festejó que en 2003 cobraba 600 pesos de jubilación y ahora 3 mil. 

Entiendo que en su cabecita saque cuentas nominales en pesos tras una devaluación del 488%. Sin embargo, dudo que alguien se haya sentido millonario cuando cobró 1,2 millones de australes de sueldo en mayo de 1990. Los pibes aplaudieron igual a Cristina y al viejo chaqueño, que en 2003 compraba unos 200 kilos de pan con su sueldo de 600 pesos y ahora a duras penas llega a 140 kilos con sus tres lucas.

En su concepto de orden y progreso, Cristina avisó que este plan de viviendas no sería una joda loca, y que provincia que no ejecute, provincia que se queda sin plan de viviendas. Los que necesitan la casa, que se jodan.

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Como la salida de la ruta del discurso le pareció fea, tomó la banquina y se quejó de los diarios que sólo transmitieron el comunicado de Mark Brodsky, miembro del fondo Aurelius. Nadie le avisó que la foto que mostró es la de Sam Zell, un multimillonario que sólo se parece a Brodsky en que no tienen problemas para pagar las expensas. Cabecita de novia, ella tampoco se calentó en chequear.

Enojada porque Brodsky con la cara de Fulano dijo que “lo peor está por venir” para la Argentina, puteó a los europeos y luego los puso como ejemplo de regulaciones antibuitres, recontra puteó a Brodsky con la cara de Mengano para luego ponerlo de ejemplo de que si los privados también fracasaron, el Gobierno no estuvo tan mal en fallar y los siete goles de Alemania a Brasil se olvidarán pronto.

Fuera de la banquina y ya a campo traviesa por las tierras de la oratoria inconsistente, Cristina se enojó fiero porque las palabras de Brodsky con la cara de Perengano son una amenaza para todos los argentinos y no se puede tolerar tamaña falta de respeto a la soberanía de un país. Porque si nos van a amenazar con fantasmas a futuro, es preferible que lo haga un funcionario o, mejor aún, una Presidente en ejercicio, que al menos es nuestra y nació en este suelo.

Luego llegó la sección Cristina Investiga, en la que la Presi nos contó que se junta con Echegaray a tomar el té, jugar al bridge y buscar empresas con capitales de fondos buitre, tras lo cual se enojó con todos los periodistas que no investigaron los datos confidenciales que maneja la AFIP por estar, entre otras cosas, entretenidos con las aberraciones del Gobierno. Cristina encontró que Paul Singer alguna vez tuvo el 7% de la imprenta Donnelley y que en 2013 se lo vendió a otro fondo de inversión. Para que no haya malentendidos, la Presi aclaró que el comprador -BlacRock- se presentó ante Griesa a favor de Argentina. Y así, como quien no quiere la cosa, dijo que “todo hace juego con todo”.
Puede que BlacRock esté en la joda, puede que no. Sin embargo, debemos agradecer que a la exitosa abogada no le dio/no quiso ser jueza, porque si denuncia penalmente a un tipo porque una vez le compró su participación a un acreedor, tranquilamente podría condenar a Carlitos Balá por abuso infantil porque en 1962 estuvo en una misa católica. Como todo hace juego con todo, y sabemos que Grassi es sacerdote, Balá es culpable.

Así fue que la Presi comunicó que denunciaron penalmente a una empresa que ya se fue del país. Y la denunciaron por “desestabilizar” al Gobierno al dejar 400 personas en la calle. Y lo hicieron el mismo día en que Paraná Metal, de Cristóbal López, suspendió a la totalidad de sus empleados. En el caso de Donnelley, es un acto de terrorismo. En el de Cristóbal, sólo una maniobra de los medios para “infundir temor a la sociedad”.

Después nombró a los empresarios de la primera fila y les recriminó las críticas al proyecto de reforma de la Ley de Abastecimiento. Dio la casualidad de que uno de los nombrados fue Alberto Cornide, titular de la CAME. Justo Cornide, que pasó de organizar el lock-out patronal contra Isabelita en 1976 a emitir un comunicado esta semana en apoyo al delirio de Kicillof. O sea, a Cornide le podría haber recriminado que presidió la Comisión de Homenaje Permanente a la Revolución Libertadora, que encabezó el Fans Club de Videla durante toda la dictadura, que festejó a los Carapintadas y que homenajeó a Patti, pero nunca podrán criticarlo por oponerse a este gobierno si hasta le ceba mates a Kicillof en su propia oficina.

Agotada de ver que todos quieren opinar ante cada una de sus ideas, se la agarró también con los gobernadores de las provincias petroleras por la Ley de Hidrocarburos. Como argumentar pasó de moda, les dijo que con Repsol no se quejaban, que el Estado quiere respetar las soberanías de los recursos provinciales y que por eso regularán hasta la cantidad de tinta a utilizar en cada contrato.

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En una voltereta que ningún terapeuta se atrevería a analizar, dijo que el descubrimiento del nuevo yacimiento de gas de Neuquén tiene que ver con la intención de Estados Unidos de querer endeudarnos para controlar el petróleo frente al conflicto de Oriente Medio. Así, mientras Galuccio cruzaba los dedos para que a Cristina no se le ocurriese revisar quiénes son los inversores de Chevron -que no es, precisamente, una compañía petrolera venezolana-, Cristina le pidió a los empresarios que “piensen bien lo que van a hacer”, dado que acá estamos bárbaro y el resto del mundo “viene para atrás”.

Finalizada la cagada a pedos generalizada y con ganas de seguir hablando, Cris se acercó a uno de los patios para charlar con los que no hacen el mínimo esfuerzo en buscar la relación entre lo que dice la Presi y la realidad que vieron antes de entrar en la Rosada. Como quien no quiere la cosa, comparó al conflicto de la Franja de Gaza con la Guerra de la Triple Alianza y aseveró que “los beneficiados de las guerras siempre quedan tras bambalinas, como pasó acá con la imprenta que cerró”.

Mientras los militantes cantaban “si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar”, Cris dijo que acá no hay culto al personalismo, que ella no intenta adoctrinar a nadie, que el mundo está patas para arriba, que no le gusta dar discursos con olor a naftalina porque es buena para las polillas y a ella nunca le gustó ser polilla. Los pibes demostraron que son la evolución de la humanidad dado que ninguno quedó en estado catatónico y aplaudieron enfurecidos lo que en su vida entenderán.

Más entretenido estuvo el segundo saludo balconero, en el que explicó con lujo de detalles cómo funciona un préstamo usurero y cómo un prestamista aprovecha la usura para quedarse con la casa del deudor. Luego de la clase magistral para conseguir 28 propiedades en un par de años, afirmó que no cree en izquierdas y derechas, dado que a su izquierda está la pared y un Rolex President de oro.

Y así, luego de putear a los gobernadores, a la oposición, a los medios, a los bonistas que hablaron a favor de la Argentina, al juez que debe decidir nuestro futuro y a los acreedores, pidió que estemos todos juntos para que podamos cumplir con nuestras obligaciones por amor a la Patria.

Una Patria en la cual los gobernantes te putean sólo por no opinar igual. Una Patria en la que un crédito hipotecario es para quien demuestra que no lo necesita. Una Patria en la que el Gobierno festeja que cada vez más gente necesita de planes de asistencia social. Una Patria en la que las comodidades de cualquier familia clase media de hace unos años, hoy son lujos que no cualquiera puede darse. Una Patria en la que no podés caminar por la calle sin esquivar personas durmiendo en la acera y un desfile de mini zombies sin futuro pidiendo robóticamente una moneda para comprar algo para comer. Una Patria en la que sólo en la última semana mataron al viejo de un amigo y asaltaron a tres conocidas después de recagarlas a trompadas.

Una Patria en la que un puñado de tipos que se hicieron multimillonarios a fuerza de negociados y choreos nos piden que seamos patriotas.

Viernes. Miré qué lindo es mi país, paisano.

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