lunes, 27 de enero de 2014

Teléfono descompuesto II

Los kirchneristas apelan a las teorías conspirativas cuando en realidad vienen de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más



Con cara desencajada, Kicillof tomó el micrófono el viernes pasado por la mañana y dijo, casi con furia: “los mismos que nos dijeron durante diez años que un dólar valía un peso, son los que ahora nos quieren convencer que ahora vale trece”. Una vez más los kirchneristas apelando a las teorías conspirativas cuando en realidad venían de una seguidilla de bloopers que convencen a cualquiera que el dólar puede valer $ 13 o más.

En pocos días se fueron y vinieron con el tema de si se prorrogaba el blanqueo. Después, se produjo la gran interna del gabinete para ver si se importaban tomates o no se importaban. Antes se desautorizaron entre ellos por el impuesto a los bienes personales. Y como frutilla del postre, solo unos días antes de anunciar que se iba a permitir a la gente comprar dólares para ahorrar o atesorar habían establecido un máximo de U$S 25 por año para las compras por internet.

Aunque a Kicillof no le guste, la realidad es que el precio del dólar no depende únicamente de las variables económicas. La credibilidad que tenga un gobierno, la confianza que genere, también influyen en la cotización de la divisa. Si un gobierno prohíbe comprar más de U$S 25 por año por internet, el mensaje que está mandando es que le queda muy poca pólvora en la santabárbara para aguantar una corrida contra el peso.

Medida tras medida el mismo gobierno fue generando desconfianza en la gente sobre la marcha de la economía y, sobre todo, en el peso. La gente advierte como se derriten los pesos y los inventos del INDEC sobre el IPC ya ni son considerados por la gente, salvo para hacer chistes al respecto.

Desde el primer día de gestión de Néstor Kirchner, se advirtió que esto terminaba mal. Duró mucho porque tuvieron la suerte de la soja y, además, se consumieron todo el stock de capital acumulado (rutas, sistema energético, stock ganadero, etc.) y terminaron de destrozar el patrimonio del BCRA.

¿Por qué se advertía que terminaba mal? Porque además de desatar venganzas y persecuciones, era claro que subordinaban toda la política económica en la búsqueda de poder hegemónico. Crear una borrachera de consumo para, mientras tanto, avasallar todas las instituciones funcionó. Emborracharon a la gente con el consumo de celulares, televisores, electrodomésticos, etc. y mientras tanto nos robaban la república, lo cual implica quedarse sin estado de derecho. Todos sometidos al capricho del mandamás de turno, el sistema ideal para que huyan los capitales.

El problema se presenta ahora que ya no tienen cómo seguir pagando emborrachando a la gente con más consumo. Ahora viene el dólar de cabeza después de la fiesta de la noche anterior.

La estampida del dólar no es otra cosa que la fiebre que refleja la infección. ¿Cuál es la infección? Un gasto público disparado al infinito que hay que financiarlo con emisión monetaria porque ni la salvaje presión tributaria alcanza para cubrir los gastos.

Esa emisión monetaria es la que genera la inflación y hace que la gente huya del peso buscando refugio, entre otras cosas, en el dólar.

Ahora bien, a pesar que CFK negó infinidad de veces que hubiese un cepo, el Jefe de Gabinete y el ministro de Economía anunciaron, a las apuradas y sin muchas precisiones, que la gente podrá volver a comprar dólares para ahorrar o atesorar.

Si uno sigue la evolución de los acontecimientos, puede ver que, casi sorpresivamente Kicillof viajó a París. Volvió con las manos vacías el martes 21 y el miércoles 22 se desataron los demonios en el mercado de cambios. Casi recordando el famoso 6 de febrero de 1989, cuando el BCRA dejó de vender dólares y luego vino la hiperinflación, el miércoles 22 el Central se rindió y dejó subir el dólar oficial, lo cual continuó el jueves y el viernes se frenó por el anuncio mencionado.

Sobre lo que anunciaron caben algunas posibilidades:

a) que el gobierno, perdido por perdido, esté cantando falta envido con 4. Con esto quiero decir que quieren ver si el mercado arruga, piensa que el Central tiene una tonelada de dólares para vender y baja el precio. Si a jugada la sale mal se abren dos posibilidades más, b) la AFIP no autoriza ninguna compra de dólares o compras mínimas o c) las autoriza y la gente le vacía las reservas que tiene el Central a precio de liquidación.

http://economiaparatodos.net/wp-content/uploads/PERDIDA-MENSUAL-DE-RESERVAS1-e1390593625580.jpg

En el medio pueden intentar armar una bicicleta financiera. Esto es, subir la tasa de interés lo suficiente como para tentar a la gente a vender sus dólares y colocarse a tasa en pesos, con la expectativa que la tasa de interés le ganará al dólar. Así la gente devengaría una ganancia en dólares importante y el tipo de cambio se mantendría tranquilo durante un tiempo. Esto ya se hizo en varias oportunidades, particularmente con el plan primavera en 1988 y terminó muy mal. ¿Por qué?

Porque no existe el inversor que devengue indefinidamente una ganancia, sobre todo en el mercado financiero. Llegado un momento, el inversor se retira del juego, busca sus pesos y compra dólares nuevamente. Lo que se llama realizar la ganancia. El problema es que cuando el inversor retira los pesos del banco, lo hace por el capital invertido más los intereses ganados, lo cual genera una fenomenal presión sobre el mercado de cambios.

Por ejemplo, supongamos que alguien vende sus dólares y deposita $ 100.000 a una tasa de interés anual del 30%. Si al año decide realizar su ganancia no compra dólares solo por el equivalente a $ 100.000, sino que compra por $ 100.000 más los intereses devengados, en este ejemplo, por $ 30.000. La demanda de dólares ahora no será por $ 100.000 sino que será por $ 130.000. Ahí estalla el mercado.

Por ahora, lejos de anunciar que elimina el cepo, lo que anunció el gobierno es que lo flexibiliza. Habrá que ver cuánto lo flexibiliza en la práctica y cómo le va. Mi impresión es que a $ 8 le compran todo.

Si el gobierno canta falta envido con 4 y luego se va al mazo, entonces el blue podemos ir a buscarlo a júpiter.

Es más, mientras no pongan orden fiscal, la infección que es la que genera la fiebre inflacionaria y la corrida contra el dólar no se va a curar. Así que esto tiene muchas facetas para ver qué hacen.

Última pregunta. ¿Con $ 8 por dólar lograron un tipo de cambio de equilibrio que les permita flexibilizar el cepo, como dijo Capitanich? En mi opinión, con el lío que tienen en los precios relativos y el desborde fiscal lejos están de haber alcanzado el nivel de convergencia, como lo denominó Capitanich y mucho más lejos cuando se a un “equipo” económico que lo único que sabe hacer es goles en contra.

http://3.bp.blogspot.com/-6Um5J0q_j-Y/UKMw6maXFEI/AAAAAAAAE24/Gi7Je2LDcUI/s1450/57433_283974465053418_636414282_o.jpg

Llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas. Nota publicada en La Nación

Cuando uno mira la evolución mensual del tipo de cambio real de los últimos 40 años, se encuentra con que hubo tres momentos en que el tipo de cambio real estuvo en un piso. En enero de 1981, al final de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz, durante la convertibilidad y ahora. Para ser más preciso, a pesos de diciembre de 2013, el tipo de cambio real del último mes del año pasado estaba solo 37 centavos por encima de enero de 1981, último mes de la tablita cambiaria.

Los datos sirven, solo para tener una idea del nivel de caída del tipo de cambio real durante el kirchnerismo. Usaron el dólar, como en tantas otras oportunidades, como ancla contra la inflación, obviamente sin demasiado éxito porque el tipo de cambio real cayó por efecto de la inflación.

Al establecer el cepo, es como si se hubiesen metido en otro corralito. Entrar es fácil, salir es imposible sin un estallido. Lo que lograron con el cepo es que nadie traiga un dólar a la Argentina y las únicas divisas que ingresan son las correspondientes a las exportaciones, las que a su están cada vez más jaqueadas por la caída del tipo de cambio real.

Cuando uno ve que durante el año pasado el BCRA emitió U$S 90.000 millones para financiar al tesoro, puede advertir que el problema inflacionario está ligado a un problema fiscal el cual, a su vez, está relacionado con la fenomenal expansión del gasto público. De lo anterior se desprende que el problema del tipo de cambio real tiene que ver con la política fiscal.

En un viaje relámpago, el ministro Kicillof pasó por París y, todo parece indicar, volvió con las manos vacías. Hago esta observación porque es llamativo que justamente al otro día de su regreso, el Central hizo subir fuertemente el tipo de cambio oficial y continuó en la jornada de ayer. El dato es sugerente porque el mercado siempre ajusta por precio o por cantidad. Puesto en otras palabras, todo indicaría que el Central ya no tiene tanta pólvora en la santabárbara para dominar el tipo de cambio oficial, por lo tanto lo deja subir porque no tiene suficientes reservas para dominar el mercado. La pérdida diaria de reservas son un claro ejemplo al respecto.

El problema que ahora tiene el gobierno es que no ha fijado una clara política cambiaria, por lo tanto, quien tiene que exportar espera a que el dólar oficial siga subiendo, y quienes tienen que importar se apuran a ingresar sus mercaderías para pagar con un dólar más barato. De lo anterior se desprende que es muy probable que el saldo de balance comercial continúe achicándose.

Algunos sugieren subir la tasa de interés para que la gente no vaya al dólar, sin embargo esta medida me parece peligrosa y ya lo hemos visto en otras oportunidades. La idea es subir la tasa de interés para que la gente venda dólares y se coloque a tasa con el objetivo que la tasa de interés le gane al dólar. El riesgo es el siguiente, como no existe el inversor que devengue indefinidamente utilidades, en algún momento las realiza y eso significa que vuelve a comprar los dólares por el capital invertido más los intereses devengados. En ese momento el sistema hace explosión cambiaria porque la demanda de divisas está potenciada por la ganancia de la tasa de interés. Recordar el plan primavera.

Pero el problema de fondo es mucho más profundo que el del déficit fiscal y la emisión monetaria. El problema central es que el gobierno ha perdido toda credibilidad. Es más, se ha encargado de asustar a la gente aumentando las restricciones a la compra de divisas como fue el tema de las compras por internet. El mensaje ha sido muy claro: tenemos que poner más cepo porque no tenemos dólares. Eso y decirle a la gente que salga corriendo a comprar divisas es lo mismo. Puesto en otras palabras, no solo el contexto macro lleva a una dinámica de suba del tipo de cambio, sino que, además, el gobierno toma medidas y hace declaraciones que espantan más a la gente.

Por eso, es en vano hablar de medidas posibles para frenar esta corrida cambiaria y salto devaluatorio si no se entiende el serio problema que hay con el contexto institucional. Sin respeto por los derechos de propiedad, con arbitrariedad en las reglas de juego e incertidumbre permanente sobre qué medida va a adoptar mañana el gobierno, es imposible resolver la desconfianza en el peso.

Lo que tenemos es un gobierno que emite una moneda que la gente no quiere porque se derrite como barra de hielo en esta ola de calor. La gente huye del peso y las opciones que tiene no son muchas, salvo el dólar. Por eso, mientras no se resuelva el problema fiscal y monetario y no tengamos un contexto institucional que genere confianza, el blue seguirá subiendo.

¿Y qué pasará con el tipo de cambio oficial? Habrá que ver qué decide el gobierno. Por ahora viene corriendo de atrás a la inflación por más que haya devaluado un 28% en los últimos 30 días. Todavía le falta un largo camino por recorrer para encontrar algún punto de equilibrio consistente con esta política populista.

Lo que sí podemos afirmar es que el dólar oficial dejó de ser el ancla que usaba el gobierno para tratar de frenar la inflación. ¿Qué ancla le queda ahora? Los salarios. Ajustarlos por debajo de la inflación. Lo dicho en infinidad de veces: se acabó la fiesta de consumo y llegó la hora de pagar la cuenta. Y la pagarán los asalariados, como en todos los derrumbes populistas.

Nota publicada en http://www.lanacion.com.ar/

@
http://economiaparatodos.net/autor/roberto-cachanosky/
http://economiaparatodos.net/cepo-cantan-falta-envido-con-4/
http://economiaparatodos.net/el-gobierno-hace-lo-imposible-por-generar-desconfianza/
http://economiaparatodos.net/quien-dijo-que-llegando-a-mayo-se-salvan/
http://economiaparatodos.net/claves-para-recuperar-la-economia-argentina/
http://economiaparatodos.net/un-discurso-y-un-mensaje-no-me-importa-nada-de-uds/

No hay comentarios:

Publicar un comentario